martes, 2 de abril de 2013

Capítulo 18.

Me desperté cerca de las 10 de la mañana, tenía hambre. Sophie seguía durmiendo. Me levanté con mucho silencio para que no despertara, y salí de la habitación lo más rápido y sigilosamente que pude. Fui a la cocina y observé que estaba un poco sucia en general, un par de vasos en el frgadero, y unos 15 o 20 en la mesa de la cocina, no quería pensar en cuando me tocara recoger, aunque tenía la esperanza de que mi madre tuviera compasión de mí y me ayudara. Cogí un vaso limpio del lavaplatos y me hice un cola-cao, solía tomar café, pero ahora me apetecía un cola-cao con un cruassant. Me senté en una silla durante unos 10 minutos mientras mi desayuno se enfriaba y me comía el bollo, a la vez que estaba pensando que iba a pasar con la persona de ojos verdes que tenía escaleras arriba.
Terminé de tomarme el cola-cao y el bollo y subí rápidamente para que mi madre no se enterara de que me había despertado, porque no quería dejar sola a Sophie, aunque estuviera durmiendo.
Volví a entrar en la habitación y me acosté de nuevo en el sitio en el que estaba antes, pero me quedé mirando hacia ella. La tenía abrumadoramente cerca, a la persona que más había querido nunca y que ahora no sabía qué pensar, y no lo hice, solo me quede mirando, callado, observando hasta el más mínimo movimiento de su cuerpo. Notaba cómo su respiración chocaba con mi rostro, cómo su estómago subía y bajaba al compás de la respuración, cómo se humedecía los labios de vez en cuando, y cómo, mientras dormía, estiró una pierna y me rodeó con ella dejandome sin opción a darme la.vuelta. Asi que respiré hondo y cerré los ojos mientras intentaba dejar de ser consciente de que la tenía a penas a unos 15 centímetros, pero no podía olvidar eso. Entonces cerré los ojos con fuerza y empecé a contar ovejitas, susurrandolas.
Fue ahí cuando Sophie se rió, e inmediatamente me di cuenta del por qué.
- No te rías - Le dije mientras ponía pucheros.
- Vale - Intentaba contener la risa, pero no era capaz.
- De que te ríes? - Me reí yo también.
- De nada.
- No podía dormir.
- Ronco o algo? - Se estaba poniendo roja, era absolutamente encantadora.
- No - Solté una carcajada - Es qu simplemente no podía dormir.
- Pues es temprano.
- Lo se.
- Dormimos más?
- Lo intento.
Se dio la vuelta y me cogió un brazo pasándolo por encima de ella, y así, en cuestion de minutos, estábamos los dos durmiendo de nuevo.
A las 12:30 de la mañana mi madre nos levantó, y me dijo que la ayudara a recoger la casa, que había sido mi culpa que estuviese así, y tenía razón.
Le dije a Sophie que si quería que se fuera a cambiar y que despues viniese a comer, a lo que aceptó sin ningún problema. A las dos y media estaba de vuelta en mi casa, ya considerablemente limpia. Me fui a duchar y me puse una camiseta básica blanca, unos pantalones adidas de chandal grises, y unos adidas, estaba bastante cómodo.
Nos sentamos a comer, había espaghettis a la carbonara, me.encantaba este plato, y sabía que a Sophie también, y estaba seguro de que mi madre tambien lo sabía.
Nos dieron las 5 de la tarde y Sophie quería ir al cine, y me había contagiado las ganas por lo que decidimos ir, acompañados de Seth y Lusy, que vendrían al cine directamente.
Para ir al cine me arreglé más, me puse una camiseta lisa gris, unos pantalones marrones, una chaqueta blanca que abrigaba lo justo, y unas All Star blancas.
Cogimos el coche y nos fuimos al cine. Seth y Lusy ya estaban allí, estaban muy acaramelados como siempre, pero al vernos se cortaron más, lo cual me provocó un poco de risa en el momento. No estaba seguro de que Seth y Lusy estuvieran muy cómodos con la presencia de Sophie, ya que yo había tenido algo, en cierto modo, con la mejor amiga de ella, aunque Seth sabía lo que había estado con Sophie y lo mucho que la quería. Decidimos ir a ver Saw VIII, a todos nos gustaban las películas de miedo, y las de Saw más todavía.
Sophie y yo no parábamos de reirnos en la película, mientras Lusy estaba agarrada a Seth, a ella no le hacían gracia estas películas, pero le gustaban.
Cuano la película acabó decidimos ir al McDonald's a merendar, pero yo no tenía hambre asi que no pedi nada, mientras los demás pedían una hamburguesa completa, unas patatas y coca-cola.
Entonces Sophie, estaba acabando la hamburguesa, y tenía en la comisura del labio uno de estos granos del pan de hamburguesa, y me quedé mirando para ella, para ver si se había dado cuenta, pero no.
Entonces me miró y me preguntó qué pasaba, y en ese momento ocurrío un suceso de película. Me quedé mirandola a los ojos, y muy despacio, como si la fuera a romper, le acaricié la comisura del labio, tenía una piel increiblemente suave, era incapaz de apartar mi dedo de su comisura, y me entraron unas ganas enormes de besarla.

martes, 26 de marzo de 2013

Capítulo 17.

Pasaron las horas en mi fiesta y desde que Sophie había llegado yo estaba mucho más divertido, incluso había bailado un par de canciones, pero pronto paré de hacerlo, no porque lo hiciera mal, sino por la vergüenza que me daba que Sophie me viera hacerlo.
Cerca de las 4 de la noche la gente se empezó a ir, la casa empezó a quedarse vacía, y la musica empezó a bajarse debido al elevado volumen al que se encontraba. Los últimos en irse fueron Lusy y Seth, que se despidieron de mi y de Sophie con un abrazo y un "encantados de conocerte" dirigido a Sophie evidentemente.
Cuando cerraron la puerta me quedé mirando a los ojos a Sophie.
- Bueno Drew, me voy, nos vemos mañana si quieres o el lunes.
- Ya te vas para casa?
- No, a un hotel, mis padres no llegan hasta el fin de semana que viene.
- Ah - Dije bajando los hombros a la vez que la mirada.
- Bueno, adiós.
- Quédate a dormir aquí - Dije por fin. Aunque me asustaba quedarme a solas con ella, a la vez necesitaba estarlo.
- En serio?
- Sí. Si quieres claro.
- Claro, pero no tengo ropa para dormir ni para mañana.
- Si quieres ahora te dejo un pijama mio, a ver si tengo dos, y te llevo por la mañana a por ropa al hotel.
- Vale gracias Drew - Me sonrió - Me voy a cambiar entonces.
Esa sonrisa me hizo recordar todo lo que me hacía sentir esa chica escaleras arriba cuando sonreía, me hizo recordar todo lo bonito que había pasado con ella, y todo lo que yo sentía cuando ella me hablaba. Esa sonrisa había hecho que me diera cuenta de que aún sentía algo por ella, aunque seguramente ahora sería imposible.
Le grité a Sophie si quería un café o un cola-cao, a lo que me respondió que quería un cola-cao.
Me dirigí a la cocina y puse mi café y su cola-cao a calentar en el microhondas y me senté, mientras observaba cómo esos dos vasos daban vueltas en el plato como si fuera algo que jamás hubiese visto. Entonces Sophie apareció por la puerta de la cocina. Se había puesto un pijama negro que tenía escrito Oxford en el medio. Le quedaba asombrosamente grande, pero estaba preciosa. Se había recogido el pelo a modo de moño mal hecho que hacía que conjuntara con el pijama debido a lo totalmente informal que estaba vestida.
- Qué? - Dijo ella mientras sus mejillas tomaban un color rosado que a mí personalmente me encantaba.
- Nada, es solo que... te queda bien - Yo tambien comencé a ponerme rojo, así que me dirijí a coger los vasos del microhondas y echarle azúcar, también al cola-cao, algo que nadie suele hacer, pero tanto a Sophie como a mí nos gustaba el cola-cao con una dosis de azúcar extra.
Le entregué el vaso en la mano y cuando su mano se rozó con la mía, mi estómago se encogió y un escalofrío recorrió por completo mi cuerpo. Me di la vuelta y me bebí en dos tragos mi café. Me di la vuelta, la miré y le dije que iba subiendo. A los cinco minutos ella estaba en mi habitación en frente de mí.
- Duerme tú en la cama, yo duermo en ese sofá - Le dije mirando el sofa negro que tenía a mi izquierda.
- Drew - suspiró - ya hemos dormido juntos más veces.
- Sí, en un sofá - Dije riendo.
- Ya, pero será lo mismo.
- Está bien.
Me.acosté en un lado de la cama recordando como en España no habíamos hecho nada ya que ella tenía quince años y yo dieciseis, ya que cuando cumplí los diecisiete lo acabábamos de dejar. De aquello hacía más de un año y.me pregunté qué podría estar pasando ahora si estuviéramos juntos. Este pensamiento pasó fugazmente por mi cabeza mientras ella se aostaba de espaldas a mí, a lo que di gracias porque no quería tener sus labios más cerca de lo normal de los míos.
Pasó su mano por detrás de su cuerpo, me agarró la mía y la abracé. Le empecé a acariciar la mano y el brazo, me sentía bien.
A los pocos minutos oía su respiración más fuerte de lo normal y supuse que estaba durmiendo, lo confirmé al llamarla sin obtener respuesta. Me quedé dormido ollendo esa respiración que hacía meses, aunque tan solo fuera cuando hablábamos, no sentía tan cerca de mí.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Capítulo 16.

Todo el mundo seguía con la fiesta como si nada hubiese pasado, y en realidad no había pasado nada. Al único que le importaba que Sophie estuviera allí, era a mí.
Yo seguía ahí, paralizado delante de su figura. Nadie sabía quién era, pero yo la conocía muy bien. Había cambiado, aunque seguía siendo preciosa: Se había dejado el pelo más largo y echado el flequillo hacia un lado. Se había puesto mechas californianas, de algún castaño más claro que el color de su pelo. Sus ojos seguían siendo igual de verdes y bonitos como los recordaba, y había engordado un poco, lo que agradecía ya que antes era demasiado delgada. Llevaba su carácteristica sonrisa dibujada en su rostro.
Estaba preciosa, llevaba un vestido negro corto, con una especie de tirante ancho en el brazo izquierdo, a lo largo del cual bajaba una tela muy fina y bastante transparente de este mismo color, que le daba un toque elegante al vestido. A penas iba maquillada, ya que nunca le había gustado, y a decir verdad, a mí tampoco. Solamente se había echo la raya en el ojo que resaltaba el brillo de sus preciosos ojos verdes, y creo que algo de gloss, pero no lo puedo asegurar.
Mi hermano, al darse cuenta de mi asombro, decidió dejarnos solos, y la verdad es que necesitaba estarlo.
Finalmente, Sophie me abrazó.
- Felicidades - Me dijo en un susurro.
- Gracias..
- No te alegras de que esté aquí? - Dijo dececionada.
- Claro que me alegro - Sonreí mientras mis ojos se llenaban de lágrimas - Es solo que... no me lo esperaba... Gracias.
- Gracias por qué?
- Por el mejor regalo de cumpleaños que podía tener.
- Tonto - Sus ojos también se llenaron de lágrimas y esta vez fui yo quien la abrazó.
Noté cómo su respiración era muy acelerada, al igual que los latidos de su corazón, y estoy seguro de que el mío no iba mucho más despacio.
Estaba haciendo un gran esfuerzo por no ponerme a llorar. Entonces noté cómo las lágrimas mojaron el hombro de mi camiseta. La separé y la miré a los ojos.
- Eh eh... tranquila, no llores... - Dije acariciándole la mejilla.
- Te eché muchísimo de menos - Suspiró agachando la cabeza.
- Y yo a tí... pero no llores... - Le limpié una lágrima - Que echas a perder todo el rimel.
Ella se rió. Hasta cuando estaba llorando, su sonrisa era preciosa.
Subimos las escaleras y se metió en el baño para lavarse la cara. Le llevé el maquillaje de mi madre para que se volviese a hacer la raya del ojo si quería. Salió del baño como si nada hubiera pasado, me dió un beso en la mejilla, me agarró la mano, y me sentó en las escaleras.
- Un día, en el paseo marítimo, te dije una cosa... no te acuerdas?
- Del paseo sí, pero no me acuerdo bien... - Dije bajando la cabeza para que no le pareciera mal.
- Te dije que a lo mejor, este año, me mudaba.
De repente la conversación de aquel día se reprodujo en mi cabeza a una velocidad pasmosa. Cómo me había dicho que se mudaría a Manhattan o alrededores si ella al final decidía mudarse, para siempre si ella deseaba que fuera así. Me parecí la increíble haberme olvidado de eso.
- Entonces... te quedas para siempre? - Dije, muy feliz.
- Sí - Sonrió.

jueves, 14 de marzo de 2013

Capítulo 15.

Ese miércoles me levanté a las 2:30 de la tarde, pero estaba agotado, no sabía por qué, pero era así.
Comimos cerca de las 4 de la tarde toda mi familia junta, bueno, la familia que tenía en EEUU. Apenas eramos 10 personas con mi hermano, unos tios y primos míos, a los cuales a un par de ellos los conocí ese mismo día. Parecían tpdos muy agradables, pero ese día no estaba de humor. Ellos celebraban mi cumpleaños, yo solo pensaba en que en este día no tenía cerca a mucha gente que me apetecía ver.
Cerca de las 10 de la noche se fueron todos despues de estar un buen rato jugando a las cartas y al singstar, mientras yo estaba sentado con mi iPod escuchando musica y jugando, no me apetecía divertirme, no me sentía capacitado para ello.
Entonces sonó en mi móvil They don't know about us, canción que le había asignado solamente a Sophie. Me levanté lo más rápido que pude, me encerré en mi habitación y descolgué el teléfono.

~ Conversación telefónica ~

- Felicidades otra veeeeeeez! - Me gritó.
- Jo gracias - Puse una voz dulce.
- Qué tal te lo estás pasando?
- En comparación, Bart Simpson en una biblioteca sería la persona más feliz del mundo.
- Pues sí que te aburres...
- Ya ves - Me reí.
- Es por alguien en especial?
- Puede, pero su nombre no empieza por A, al menos no estoy así solo por eso.
- Entonces?
- Me falta la mitad de mi familia, y todos mis amigos de allí. Y en días como hoy los echo todavía mas de menos.
- Pero es tu cumpeaños, tienes que divertirte, cuando nos veamos te lo vas a pasar genial! Ya verás!
- Cuándo nos veamos? A saber cuando... - Suspiré.
- Bueno... me tengo que ir, mañana te llamo vale?
- Vale - Dije, mi rostro volvió a mostrar la tristeza que sentía antes de la llamada.
- Te quiero mucho.
- Y yo Sophie.

~ Fin de llamada telefónica ~

Cada vez echaba más de menos a esa chica que estaba al otro lado del océano atlántico. Quería verla, decirle lo mucho que la echaba de menos, pero a la vez sentía totalmente lo contrario. Tenía miedo al rechazo, mucho miedo.
El sábado llegó considerablemente rápido. Sabía que me habían organizado mis padres y mi hermano una fiesta "sorpresa" con mis amigos del instituto. Mi hermano no había podido guardar el secreto y me lo había dicho hacía algo más de una semana.
Me mandaron ir a por Seth porque decían que estaba desanimado. Era cierto, pero también era cierto que sabía perfectamente que era para distraerme y poder preparar las cosas para mi fiesta.
Una hora después, cerca de las 5:30 de la tarde, pensé que ya les habría dado tiempo a colocar las cosas asique decidí ir hacia casa mientras Seth llamaba a Lusy y le decía que íbamos para allí, aunque yo no debería haberlo escuchado. Seth intentó retenerme un poco diciendo que se le habían desabrochado los cordones, pero yo sabía que no era cierto y seguía andando mientras el se inventaba mil excusas a las cual yo ignoré totalmente. Estaba serio, pero por dentro me estaba dando un ataque de risa ante la desesperación de Seth.
Cuando llegamos a mi casa estaban todas las luces apagadas y todo estaba aparentemente vacío, pero al encender Seth la luz, salieron todos mis compañeros de clase de detrás de los sofás gritando "FELICIDADES" como locos. La verdad es que me gustó bastante. Estaba toda la casa decorada con globos y cintas, de las cuales algunas ponían 'Felicidades' o 'Feliz cumpleaños'. Estuvimos charlando, comiendo y jugando hasta las 7:30, cuando de repente apareció mi hermano con un regalo de mi hermana, que no había podido venir: Era un iPhone 5 blancpo. Me quedé alucinado. También traía una nota:
'Feliz 18 cumpleaños enano! Espero que te guste el regalo, además he pedido el traslado para una guardería en Nueva York y melo han concedido, pronto estaremosbtodos juntos, como antes, un beso.'
Mis ojos se llenaron de lágrimas pero no calló ninguna por mis mejillas. Por fin estaría mi familia en EEUU, juntos.
Después, mi hermano se fue, me dijo que tenía que hacer un recado, y todos empezaron a traerme regalos, aunque sabía que ninguno sería como volver a tener a mi hermana cerca. Me regalaron un par de pantalones, unos rojos y otros verdes, con algo de potra los dos. También me regalaron unas Vans rojas, unas All Star blancas bajas, un par de camisetas y una cazadora gris de vestir. Después empezamos a jugar al Singstar todos juntos y nos reímos muchísimo.
Al cabo de media hora apareció mi hermano por la puerta de nuevo:
- Aquí tienes tu última sorpresa por hoy - Dijo sonriendo ampliamente.
- Hola - Reconocí la voz al instante. Esa voz dulce que me hacía olvidar los problemas cuando la escuchaba, que me relajaba cuando me encontraba mal... - Feliz cumpleaños Drew - Dijo mientras entraba por la puerta y yo me quedaba helado. Sabía que era ella. Sabía que era Sophie

sábado, 9 de marzo de 2013

Capítulo 14.

Los días siguientes a que Alice se fuera, Seth, Lusy y yo estuvimos siempre juntos, pero era como si yo no estuviera. No participaba en ninguna conversación, solo pensaba en que algo, o alguien, faltaba para que yo estuviera cómodo en ese instituto, ya que había sido quien me había integrado ahí, y pensar que no estaría en mi cumpleaños, aún me hacía sentir peor, lo que hacía que estuviera todas las tardes en el gimnasio para i. Seth y Lusy me decían todos los días que bajara por las tardes con ellos, pero yo siempre les decía que tenía planes, lo que no era del todo cierto.
Los únicos momentos del día que me sentía como una persona capaz de mantener una conversación era por la noche. Desde que le había contado que Alice se había ido, Sophie me llamaba todas la noches, claro que ella no sabía que había tenido algo con Alice, por muy poco que fuera, aunque creo que sabía que yo sentía algo por ella, porque me preguntaba todos los días si quería a Alice. Supongo que lo hacía era intentar que yo no me sintiera de una forma parecida a cómo había estado ella cuando yo me había ido de España. Lo cierto es que en el fondo no sabía como me sentía, no sabía si, desde el momento en el que Sophie me había llamado por primera vez, sería capaz de haber tenido algo con Alice de verdad, ya que no me la sacaba de la cabeza, sobre todo los primeros días. Ahora, después de que Alice se fuera, mis pensamientos se dividían entre ella y Sophie, y ya no sabía cual de las dos cosas me preocupaba más, lo único que sabía era que las dos eran, ahora mismo, igual de imposibles para mí.
Era martes, día 21 de Octubre, las 11:50 de la noche, apenas faltaban 10 minutos para que cumpliera los 18 años. Esto poco me importaba, dudaba mucho que me sintiera más mayor dentro de esos 10 minutos que ahora. Estaba tumbado en el sofá de mi salón, viendo la tele pero a la vez sin verla, pensando en todo, pero sin pensar directamente en nada. Entonces sonó en mi móvil More Than This, cogí el teléfono, ví que era Sophie y fui corriendo a mi habitación mientras mi madre me gritaba "No se yo que tendras con esa chica". Cerré la puerta y contesté.

~ Conversación telefónica ~

- Hola Sophie - Le dije sonriendo.
- Dreeeeew - Dijo ella, feliz, supongo que porque iba a cumplir 18 años.
- ¿Qué tal está el casi mayor de edad?
- Aquí no hay casi diferencia entre los 17 y 18 años - Reí.
- Ya, pero aquí sí.
- Ya, ahí... - Suspiré. Recordar que la tenía tan lejos me hacía sentir bastante mal.
- No te pongas así, son cosas que pasan... y todo sucede por alguna razón, no lo olvides.
- No lo olvido, pero no veo qué bueno puede tener esto...
- Ojalá recordaras una conversación que tuvimos unos meses antes de que tú te fueras.
- ¿Qué conversación? - Dije, ya inquieto.
- Ya te diré otro día - Se rió.
- Eso no vale!
- Felicidadeees! - Gritó. Ya pasaban de las 12 de la noche. Ya era oficialmente mayor de edad, y la primera persona que me había felicitado estaba a más de 5000 kilómetros de disctancia de mí.
- Muchísimas gracias...
- Eh, no te pongas triste.
- No estoy triste - Reí.
- ¿Cuando lo celebras?
- ¿Celebrar el qué?
- ¿Eres tonto? Tu cumple. - Parecía indignada, lo cual me hizo gracia.
- El sábado creo - Me reí - Aunque no hay mucho que celebrar.
- Claro que lo hay.
- Bueno, quiero decir que falta mucha gente con la que no lo voy a poder celebrar...
- ¿Te refieres a Alice?
- Tambien - Suspiré.
- Ya la verás - Dijo ella, pareciendo ignorar mi "tambien".
- Supongo.
- Bueno te dejo que me llama mi madre.
- Vale, ¿hablamos mañana? - Parecía que se lo estaba obligando.
- Claro - Dijo riendo - Te quiero.
- Y yo.

~ Fin de la llamada telefónica ~

Me quedé un par de minutos tumbado en la cama pensando en esa 'conversación' de unos meses antes de irme que había tenido con Sophie, pero no me acordaba. Entonces empezaron a llegarme mensajes de felicitaciones de mucha gente: Mis tíos de España, mis abuelos, Lia, Noelia, David, Seth, Melissa, Lusy... y algunos compañeros más de España y otros de aquí. Todos esos mensajes me pusieron peor de lo que estaba, ahora notaba más la ausencia de esa gente que me faltaba, y como esa gente que ahora tenía, no era comparable con los que había dejado atrás.

- Drew! - Chilló mi madre.
- Voy mamà - Ya me estaba chillando y era mi cumpleaños, al menos esto me hizo volver a la.realidad, aunque fuera por unos segundos.
- Felicidades! - Sonrió.
- Gracias mamá - Le devolví la sonrisa.

Estuvimos hasta las 3 de la mañana jugando mis padres y yo al trivial, a lo que les gané, no sin esfuerzo. Al día siguiente no iba a clase, no tenía nada importante, asi que me iba a quedar durmiendo. Al principio a mi madre no le pareció bien, pero pareció darse cuenta de que no me encontraba bien y los motivos por los que estaba así, asi que acabó cediendo.
Me fui a dormir y a la mañana siguiente me acordaba de un "sueño" que había tenido con Sophie: Ella y yo caminando por el paseo marítimo hablando, sobre Nueva York, aunque no sabía muy bien por qué. Me preguntaba si sería esa conversación que yo había olvidado, o un sueño normal, sin más ciencia que demostrarme a mi mismo que seguía sintiendo algo por ella.

jueves, 7 de marzo de 2013

Cambios.

Hay un cambio de nombre, porque me aconsejaron cambiar un nombre, que es el de Valeria, por otro, Sophie, porque queda mejor, y es menos común.
Espero que os esté gustando la historia.

martes, 5 de marzo de 2013

Capítulo 13

Esa semana pasó rápido, quizás demasiado. Apenas hablé con Alice, estaba demasiado ocupada pensando en su billete de avión y en como sería su vida en Londres. Hasta el miércoles le hacía caso, hablaba con ella sobre todo lo que podría hacer en Londres y todo lo que tendría que ver, pero a partir de ese día me cansé. Odiaba ver como había pasado de casi llorar el sábado pasado porque se iba a ir y no quería dejar atrás ni a Lusy, ni a Seth, ni a mí, y verla ahora como la persona más feliz del mundo me chocaba un poco. Era feliz por ella, porque era feliz, pero no quería perderla, aunque cada día que pasaba me sentía con menos derecho a ni siquiera pensar en echarle en cara que estuviera feliz, ya que yo me pasaba casi todo el día en la misma persona, y no era ella.
Las tardes del jueves y del viernes me las pasé en el gimnasio, intentando olvidar que Alice se iba, e intentando averiguar el por qué cada vez me importaba menos, o al menos el sentimiento que yo estaba esperando de tristeza, no era tan fuerte como yo había pensado, y me sentía algo culpable por ello, pero no podía evitar tener otra cosa en la cabeza, otra persona: Sophie.
Cuando llegó el sábado tenía agujetas por todos los brazos, y apenas podía conducir para llevar a Lusy, Seth y a Alice al aeropuerto a las siete de la mañana.
A mitad de camino, Lusy ya tenía los ojos vidriosos, Seth tenía pasado un brazo por encima de sus hombros y la acariciaba para que se relajara, y Alice iba a mi lado, sin mostrar ningún sentimiento, ni tristeza, ni felicidad... nada.

- Alice, estás bien? - Dije yo.
- Sí, por qué?
- No sé, casi ni respiras...
- Sí, sí. Estoy bien, en serio.

Cuando acabó de decir eso se puso a llorar, no me podía creer lo que estaba viendo. Ahora sabía, más o menos, lo que mis amigos en España debían haber sentido cuando yo me fui, y quien sabe, si yo estaría sintiendo algo parecido a lo que debió sentir Sophie en el momento en el que yo iba a coger el avión para irme.
Pero esto era diferente, ella volvería, o eso esperábamos los tres.
Yo no podía parar el coche en medio de la carretera, asi que aceleré y en cuestión de cinco minutos estábamos bajando las.maletas de Alice del coche, aún con Lusy y ella misma llorando.
De repente, ambas pararon de llorar, según entramos por la puerta todos los rostros cambiaron. De repente nadie lloraba, ni estaba triste, ni mostraba ningún sentimiento. Estábamos todos serios, como si de repente nos diéramos cuenta de que no arreglábamos nada llorando o estando tristes. Ella se iría, y vernos mal no la iba a ayudar a irse.
Pero en el momento en el que tuvo que embarcar, eso nos dio igual. De repente los cuatro empezamos a llorar y nos abrazamos. Lusy susurraba que no se lo podía creer. Seth simplemente se esforzaba en que no se notara demasiado que lloraba. Y yo simplemente quería que esto pasara ya, aunque estuviera mal, se pasaría. Eso lo sabía perfectamente.

A la hora siguiente nos encontrábamos los tres en la primera cafetería que encontramos. Lusy pidió una tila doble. Seth pidió otra porque ver así a Lusy le afectaba más que estar él mal. Y yo pedí un café, me encantaba.

- Se fue - Susurró Lusy.
- Volverá... - Dije yo.
- O eso dice ella, para que no estemos mal, al menos no demasiado.
- No creo, si ella dice que volverá, yo creo que acabará volviendo.
- Pero... cuándo? - Dijo ella, cada vez más triste.
- Eso no lo sabe nadie - Dije, en un tono muy bajo.

Volvimos a casa a la una de la tarde. Me encerré en mi habitación y dormí hasta las tres. Me levanté sin demasiadas ganas de comer, pero mi madre insistió en que lo hiciera. Cuando acabé volví a mi habitación y me puse a escuchar casi toda la música que tenía mi iPod, hasta que entró mi madre en mi habitación.

- Ya pensaste qué vas a hacer por tu cumpleaños?
- Mierda... - Suspiré - No, la verdad es que aún no pensé nada.
- Pues vete pensando y dime qué te hace falta.
- Gracias mamá.

Solamente faltaba una semana y tres días para que cumpliera 18 años, aunque los celebraría dentro de dos semanas. No tenía ganas de celebrar nada en esos momentos, ya no tenía nada que celebrar, además de fracaso tras fracaso, de pérdida tras pérdida. Me preguntaba si eso cambiaría algún día. Necesitaba que cambiara, pero no sabía qué hacer para provocar el cambio.

sábado, 2 de marzo de 2013

Capítulo 12.

~ Conversación telefónica ~

- Sophie?
- Hola Drew! - Gritó feliz.
- Hola - Dije yo bastante feliz también, contagiado por su energía.
- Que tal por Manhattan?
- Bien, aún adaptandome pero bien.
- Y qué, tienes muchos amigos?
- No hay queja - Me reí - Son bastante simpáticos todos.
- Ah - rió - Y a qué instituto vas?
- Pues se llama "Packer Collegiate Institute", por qué?
- Ah por nada, pregunto - Rió.
- Ah vale. Y qué tal en España?
- Bien, como siempre... aunque las cosas han cambiado por aquí desde que te fuiste.
- Por qué?
- Porque sí, la gente se distancia y eso, pero bueno, no pasa nada...
- Bueno, pues no hagas caso, tú sé feliz con quien te haga feliz.
- ... - Solo suspiró.
- Qué pasa? - Dije con tono de preocupación.
- Que para ser feliz me faltan un par de personas...
- Qué personas? - Sabía que una era su padre, ya que viajaba constantemente, pero no sabía quienes podían ser las otras.
- Mi padre, y tú...
- En serio? - Dije algo emocionado.
- Sí - Dijo con una voz tremendamente vergonzosa.
- Te echo de menos...
- Y yo... A ver si nos vemos pronto...
- Ojalá.
- Bueno Drew me tengo que ir que me llama mi madre, chao, te quiero.
- Vale, y yo! - Dije feliz. La echaba muchísimo de menos.

~ Fin de la conversación telefónica ~
Sophie era una chica con la que había pasado muy buenos momentos en España, era una chica genial. Era de piel un poco morena, pero no demasiado, digamos del color típico de España, la recordaba con un pelo castaño considerablemente oscuro, con la raya al medio y el flequillo recto aun que no demasiado largo. Tenía media melena, un poco más abajo de los hombros. Lo tenía cortado a capas, y le hacía unas ondas en las puntas que le quedaban verdaderamente bien. No era muy alta, y era bastante delgada, lo que no me gustaba demasiado. Tenía unos ojos verdes preciosos, color que la luz del sol intensificaba. Realmente era muy guapa. Pero además de eso, la recordaba como una chica al principio bastante tímida con deseos de hacer grandes cosas, era soñadora, además de que era una gran persona que ayudaba a los demás siempre que podía, pero además de todo esto, era sentimental, emotiva, cariñosa y tierna, y todo esto lo sabía porque Sophie... era mi ex-novia, el hecho de haber hablado con ella me hacía pensar si seguía sintiendo algo por ella, si habría cambiado... Quería verla.
Me pasé toda la noche pensando en ella, en los miles de momentos buenos que habíamos pasado hacía mucho tiempo, justo antes de venir a Manhattan. Lo habíamos dejado hacía más o menos un año y habíamos durado unos 11 meses. Aún no sabía por qué lo habíamos dejado, y después de eso, seguimos siendo amigos, y muy buenos.
Me quedé dormido muy tarde pensando en todo esto, en las tardes de hacía un año que pasaba con Sophie por la Coruña, sin decir nada, y éramos felices, muy felices.
Ahora estaba en Manhattan, solo, sin saber, después de esto, lo que sentía por Alice, aunque eso ya no importaba, Alice se iba a ir, y Sophie estaba en España. Definitivamente, yo no tenía mucha suerte en este aspecto.
Al día siguiente me levanté a las 10 de la mañana, tenía dos llamadas perdidas de Seth y una de Lusy, suponía que por no ir a buscarlos. Al final decidí ir al acabar el recreo, cerca de las 10:30 así evitaría una charla y me daría tiempo a ver, antes del segundo recreo, el humor que tenía Alice, y ver como estaban los tres por no haber ido a las 8, aunque eso poco me importaba, estaba cansado, y necestiaba dormir.
Cuando llegué al instituto Alice no estaba, lo cual me extraño, pero solo le di impotancia un par de minutos, hasta que Seth y Lusy me dijeron que iba al aeropuerto, porque tenía que ir a reservar los billetes de avión, y no sé por qué motivo, no podía ir por la tarde. No quería recordar que Alice se iría, pero era la realidad. Solo tenía cinco días para estar con ella, el sábado se acabaría todo, y no podía hacer nada para que eso cambiara.

jueves, 28 de febrero de 2013

Capítulo 11

Cuando nos separamos, nos quedamos mirando unos segundos, unos segundos en los que sentía todo yo dependía de ella, de una persona que en dos semanas, no estaría aquí.
- Por esto me alejé de tí todo el día? - Dijo de repente.
- Qué? - Dije, sin saber por qué había salido el tema otra vez.
- Que odio esto. Por qué hemos dejado que pase? Para pasarlo peor después? - Bajó la mirada.
- Yo no me arrepiento, quería hacerlo y lo hice, y lamento que pienses así - No me podía creer lo que acababa de decir, a caso no me quería como había dicho unos minutos antes? Tan rápido había cambiado de opinión?
- No he dicho que me arrepienta, claro que no lo hago, pero así después lo vamos a pasar peor, o al menos yo - Cuando dijo eso me relajé un poco.
- Yo también lo voy a pasar mal, pero el tiempo pasa, y espero que sea poco el que tú estés fuera...
- No me quiero ir - Suspiró, llorando un poco de nuevo.
- Ni yo quiero que te vayas.
Le levanté la cabeza, le miré a los ojos durante unos 5 segundos, y muy suavemente con las manos le limpié las lágrimas que le caían muy suavemente por la mejilla y la besé, aún sabiendo que cada beso haría más difícil la despedida.
Finalmente la cogí de la mano y fuimos al coche andando muy lentamente, observando como la suave brisa movía muy lentamente las hojas del parque que había justo en frente a nosotros.
Al cabo de diez minutos estábamos en el porsche de su casa, sin decir nada. No era un silencio incómodo para nada, pero odiaba el silencio que había en ese momento, cada segundo de ese silencio me recordaba que Alice se iba, y aue cada segundo que pasaba, era un segundo menos que podría estar con ella.
Cinco minutos después nos encontrábamos en su portal, abrió la puerta, me besó y entró en su casa. Durante un instante tuve el impulso de entrar en esa casa y suplicarle a la madre que se quedaran aquí, que necesitaba a su hija, pero al segundo de pensarlo, ya me dí cuenta de que estaba desvariando, me di la vuelta y entré en el coche. Suspiré y encendí la minicadena, sonaba a máximo volumen What makes you beautiful, necesitaba animarme un poco, y esa canción era la idónea para subirme la moral. La fui cantando como un loco mientras sonaba. Llegué a mi casa y me encerré en mi habitación, sin fijarme ni si quiera en si estaba mi madre en el salón.
Me quedé dormido según me acosté, estaba agotado física y mentalmente.
El sábado solamente fui al gimnasio un par de horas para desestresarme, no podía dejar en todo lo que me había contado Alice la noche anterior. Cuando llegué a casa eran a penas las 8 de la tarde, me metí en la cama, diciéndole a mi madre que me encontraba mal. No es que me encontrara mal, pero no me apetecía hablar con nadie ni hacer nada, así que puse esa excusa. El domingo no me levanté de la cama en todo el día, necesitaba descansar, ahora sí que me encontraba mal, me dolía muchísimo la cabeza.
Pasó una semana y Alice estaba muy rara, a penas hablábamos, y cuando lo hacíamos era para hablar de clase. No me podía creer que sus últimas semanas aquí fueran a ser así.
Ese fin de semana no salí de casa, solamente para ir a un centro comercial a comprarme un cuadro nuevo para mi habitación. Los primeros días mi madre me decía si estaba bien, me preguntaba qué me pasaba, ya que no hacía absolutamente nada. Pero ahora mi madre ya no me decía nada, ya que llevaba una semana sin ganas de hacer absolutamente nada.
El domingo decidí ver Harry Potter, las reliquias de la muerte parte 2, me encantaba esa película. Eran cerca de las 11 de la noche, estaba tumbado en mi cama viendo la película con palomitas, cuando sonó en mi móvil More than this, esperé un par de segundos para cogerlo mientras pensaba si sería Alice, y que le diría. Pero no era Alice. En la pantalla de mi móvil ponía Sophie.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Capítulo 10

Se quedó callada unos minutos, la intriga me estaba matando, pero no por cotilla, sino por preocupación.
- Me voy - Dijo con voz entrecortada, se le notaba nerviosa.
- A donde te vas? - Dije, intentando alejar los peores pensamientos de mi cabeza.
- De aquí, de Manhattan, de EEUU.
- Cómo?! - Exclamé - No te puedes ir! Por qué te vas a ir? - Estaba chillando en medio del bar, pero me daba igual.
- Mis padres, se separan... y me voy con mi madre a Londres hasta que encuentre algún buen piso por aquí. Supongo que acabaremos volviendo, pero no sé cuando - Estaba triste, la voz sonaba ahogada.
- Pero...y tu padre? No te puedes quedar con él? - Notaba como me subía una sensación horrible por el pecho, hasta convertirse en lágrimas en mis ojos que no se llegaron a derramar, estaba demadiado irritado a la vez.
- No me voy a quedar con mi padre, ni de broma...
- Por qué? Tan malo es?
- Malo no, pero tengo mis razones - Dijo bajando la mirada.
- Y... cuándo os vais? - Dije muy lentamente, como si no lo quisiera llegar a decir.
- Aún no lo sé, pero creo que dentro de dos semanas, más o menos.
- Dos semanas? - Grité mientras me levantaba - Solo dos semanas...
- Sí, dos semanas...
- Genial... - Me senté.
Nos trajeron lo que habíamos pedido, apenas hablamos a lo largo de la cena. No quería que estas dos semanas fueran así, pero estaba demasiado frustrado como para hablar demasiado.
- Pero... Lusy y Seth lo saben? - Dije, en el fondo no sabía qué quería escuchar.
- Lusy sí, y se lo iba a decir a Seth ahora...
- Ah - Era normal que se lo contara a Lusy, era su mejor amiga - Y desde cuando lo sabes?
- Me lo llevo temiendo semanas, pero saber fijo, desde ayer.
- Y por qué no me lo contaste antes? Porque supongo que Lusy lo sabrá desde el principio.
- Porque no es lo mismo.
- El qué no es lo mismo?
Suspiró.
- Te quiero - Dijo en un susurro.
- Qué? - No me podía creer lo que acababa de escuchar.
- Que te quiero - Una lágrima recorrió su mejilla.
- Por qué lloras?
- Porque sí, tengo ganas.
- Yo tambien te quiero - Dije al fin.
Levantó la mirada y sonrió levemente. Pagué la cuenta y salimos del bar. La cogí de la mano y me quedé mirando para esos ojos que tanto me gustaban.
- Si no te lo dije antes fue precisamente por esto.
- Por lo qué? - Mi rostro volvió a tornarse en tristeza.
- Por esto, sentir que toda mi felicidad dependa de una persona, es el mayor síntoma de debilidad del ser humano.
- Pues yo tengo ese problema, y me parece que en un par de semanas no voy a ser demasiado feliz.
- Dentro de un par de semanas yo no seré feliz en absoluto, nada valdrá la pena.
Me acerqué muy suavemente a ella, notaba su respiración en mi labio inferior, quería alargar este momento y a la vez besarla ya. La tenía ahí, delante de mí, mirándome a los ojos con la respiración entrecortada, con mi corazón latiendo más rápido de lo normal... Un cúmulo de sensaciones que en un par de semanas serían tan solo un recuerdo. Al fin, nuestros labios se juntaron en el beso más dulce y deseado que jamás había tenido. En dos semanas, nada de esto tendría ningún sentido.

martes, 26 de febrero de 2013

Capítulo 9

Vimos Los Simpson. Era una película que no tenía demasiadas ganas de ver. Los Simpson me encantaban, pero tenía demasiadas cosas en las que pensar, o no, en realidad solo tenía que pensar en una cosa, pero ocupaba totalmente mi mente. No sabía qué era lo que le ocurría a Alice, pero nunca la había visto así, y no saber el por qué me ponía de los nervios.
La película acabó una hora y media después, no tenía ni idea de qué trataba, solamente sabía que Homer se había tirado por un precipicio y sobrevivía, aún no sé cómo.
Quería hablar con Alice, pero no sabía cómo quedarnos solos.
Fuimos dando un paseo por el centro comercial y me compré unas Vans amarillas fosforito, aunque no sabía con que ponerlas.
Al final llegué a la conclusión de que la mejor manera de hablar con Alice era llevar a Seth y a Lusy antes a sus casas. Dieron las 8 y Lusy dijo que se quería ir, que le dolía la cabeza.
Seth se quedó con Lusy en su casa, estaba empezando a dudar de que a Lusy le doliera la cabeza.
Aparqué en frente a la casa de Alice, pero cerré con seguro el coche antes de que pudiera salir.
- Qué haces? - Dijo ella, un poco enfadada.
- Qué te pasa?
- No me pasa nada.
- Mira, sé que te pasa algo, así que no me lo niegues, solo quiero saber si estás mal. Pero si me lo quieres contar o no ya es elección tuya - Mi tono de voz era una mezcla de preocupación y ansiedad. Me importaba, y necesitaba saber qué era o que le pasaba.
- Recógeme a las 10, y te lo cuento, si quieres.
- A las 10 menos 5 estaré aquí.
Le quité el seguro al coche y se bajó. Arraqué y me fui a casa, aún algo preocupado.
Llegué a mi casa, eran las 8:30, tenía una hora para arreglarme.
Me duché y me vestí. Me puse unos baqueros oscuros, con un poco de potra y apretados por la zona del gemelo y con una doblez en el tobillo. Una camiseta blanca, y estrené mis Vans que había comprado unas horas antes. Me peiné, estaba harto de tener que secarme el pelo siempre con el secador. Me puse un gorro de lana azul claro y un pendiente blanco.
- Mamá, me voy! - Me dirigí muy rápido hacia la puerta.
- Cómo que te vas? A dónde? Con quién? A qué hora vuelves?
- Sí mamá, me voy, con una amiga a cenar por ahí, y volveré temprano - Contesté sin ganas.
- Así que con una amiga no? - Contestó, con un tono pícaro - Sí sí, ya conozco yo tus "vengo temprano".
- Adiós mamá.
- Adiós, y pásalo bien.
Adoraba a mi madre, pero odiaba que se pusiera tan pesada.
Salí lo más rápido que pude, eran ya las 9:55, tendría que pisarle bastante al coche para llegar a tiempo. Llegué un minuto tarde, me bajé del coche, le timbré y me dijo que bajaba ahora.
Ese "ahora" se convirtió en unos 15 minutos. Pero había valido la pena. Llevaba puesta una camiseta beige floja con cuello de barco, unos pantalones blancos pitillo, unos tacones beige considerablemente altos y un fular blanco. El pelo lo llevaba suelto, un poco ondulado y con el flequillo a ambos lados. Iba genial.
Le di dos besos, seguía mal. Nos montamos en el coche y fuimos al primer restaurante bonito que vi, se llamaba "The Wright".
Entramos y era un lugar bastante bonito. Pedimos para cenar marisco gallego, me parecía raro que hubiera esta comida en EEUU. Entonces le pregunté:
- A ver, qué te pasa?
Cerró los ojos un instante y suspiró.

domingo, 24 de febrero de 2013

Capítulo 8

Me llamaban de un número raro, no tenía el prefijo de España, pero supuse que era un error. Estuve alrededor de dos horas hablando con Lia, Noelia y David, ya que llevaba unos seis meses sin verlos, porque había vivido algún tiempo n Madrid antes de venir a Manhattan. Eran mis mejores amigos en España, y aunque eran de mi edad, bueno, algúm que otro mes más mayores que yo, excepto Lia, a la que le llevaba a penas un mes. Ya habían acabado el instituto, ya que yo estaba repitiendo segundo, algo que hacía más llevadero el curso ya que solamente tenía que aprobar tres asignaturas, ya que las demás las había aprobado el año anterior y me guardaban la nota. Aun no sabía cómo había dejado tan solo 3 ya que pase los últimos meses de clase en Madrid y solamente fui a los exámenes de Septiembre.
Llevaba con Noelia, Lia y David desde siempre y siempre habíamos estado juntos, y si uno estaba mal, todos estábabamos mal.
Me habían dicho que en un par de meses estarían aquí, en Manhattan. Querían recordar viejos tiempos, al igual que yo, y empezamos a hablar de momentos graciosos, tristes, vergonzosos... que habíamos pasado juntos, que no eran pocos... Hablamos tambien de los innumerables viajes que habíamos vivido juntos desde pequeños, razón por la cual sabían hablar perfectamente el inglés, además de otros idiomas como el francés y el italiano. Me dijeron que me tenían una gran sorpresa, pero que no me podían decir nada, yo insistí, pero fue inútil.
Cuando colgué el teléfono los echaba todavía más en falta que antes, hablar con ellos me había hecho recordar los infinitos buenos momentos que habíamos pasado en España y los viajes que habíamos rememorado. Se me llenaron los ojos de lágrimas, pero me empecé a repetir a mí mismo que no valdría de nada, que ellos seguirían estando en España, y yo aquí, en Manhattan. Fue entonces cuando mi móvil empezó a sonar de nuevo. Se escuchaba They don't know about us, era Seth.

* Llamada telefónica *

- Seth? Dime, qué pasó?
+ Nada era para ver cómo hacíamos mañana, si al final íbamos a ir al cine todos juntos.
- Eh... cine? O yo me pierdo partes de mi vida o no recuerdo haber hablado de eso.
+ Ah esque... lo hablaron las chicas y pensaba que ya te lo habrían dicho.
- Pues no la verdad.
+ Ah, pues me dijeron que te iban a llamar...
- Pues ya ves.
+ Bueno, te vienes no? + Se rió.
- Supongo, pero qué vamos a ver?
+ Ni idea, solo sé que vamos al cine.
- Vale, pero espero no aburrirme - Me rei yo ahora.
+ Vale, bueno chao.
- Abur

* Fin de la llamada telefónica *

Estaba pensando el por qué de que ni Alice ni Lusy me hubieran avisado de lo del cine, hasta que me llegó un mensaje. Me había llamado Lusy, y deduje que era para eso. Le mandé un whatsapp de que ya me lo había dicho Seth y me dijo que vale. Quedamos a las 4:30, iríamos a ver Los Simpson, la tercera película. A todos nos gustaban esos seres amarillos, yo había crecido viéndolos, y por lo que se veía, ellos tres también.
Esa noche estuve twitteando hasta las 2 de la mañana con David y Lia, Noelia ya estaba durmiendo según me dijeron ellos. No me extrañaba, a Noelia le encantaba dormir, y según mis cálculos, en España eran las 7 de la mañana. Llegué a la conclusión de que habían salido por la noche.
Al día siguiente me levanté a la 1:30, mi madre me empezó a chillar, diciendo que parecía una marmota, todo el día durmiendo. Me levanté y me metí en el baño para no oirla gritar. La quería mucho, pero odiaba que chillara sin más.
Estuve pensando qué decirle a Alice durante toda la comida, y la única conclusión a la que había llegado era que nos habíamos besado y ninguno se arrepentía de que hubiera pasado, pero tampoco habíamos hablado de nada más.
Cerca de las 4:30 me encontraba en mi coche, camino de buscar a Seth, Lusy, y Alice, sin saber lo que podía pasar con esta última. Cuando subieron al coche, Alice se sentó como siempre en el asiento del copiloto, pero no me había saludado, ni con un beso ni con dos, no sabía qué decir, pero no me iba a rayar ahora por eso, supuse que al final me lo acabaría contando, y si era algo malo, prefería que me lo dijera ahora a que me lo dijera en unos meses.
Seth y Lusy me fueron indicando para ir a un centro supuestamente enorme que había a un par de kilómetros, y llegamos al cabo de 10 minutos. Era grande, pero nada comparado con el Marineda City de A Coruña, en España.
Bajamos del coche y nos dirigimos a las taquillas del cine. Compramos las entradas y fue la primera vez que oí la voz de Alice en lo que llevábamos en la calle. Estaba mal, y no sabía el por qué, pero podía intuirlo.

viernes, 22 de febrero de 2013

Capítulo 7.

Cuando me dijo esto me quedé totalmebte paralizado durante unos segundos. Después la ví ahí, callada, sin moverse, la situación era perfecta.
Comencé a acercarme poco a poco a ella, noté como su aliento me golpeaba muy suavemente, cada vez nos acercábamos más, y la besé. Fué un beso corto pero intenso, ambos queríamos hacerlo, y lo hicimos. Quedamos mirándonos un rato en silencio intentando descifrar el rostro del otro, y la volví a besar. Esta vez el beso fue más largo, hasta que Seth entró por el asiento de atrás corriendo, seguido por Lusy. Nos separamos en un susto, y se quedaron mirando para nosotros, aunque nadie dijo nada, asique encendí el coche y arranqué.
Esta vez llevé primero a casa a Seth y a Lusy que a Alice, ya que quería ver qué pasaba.
Llegamos a su casa, apagué el coche. Estuvimos en silencio un par de minutos. No era un silencio incómodo, peri tampoco era la situación más agradable del mundo.
- Qué piensas? - Pregunté, al fin.
- Sobre qué?
- Pues... sobre lo que pasó antes.
- Pues claro
- Qué quieres que piense?
Me quedé frío, no sabía qué decir.
- Pues no se, si querías, si no querías... - Dije al fin.
No dijo nada, me miró y sonrió. No sabía qué hacer, no sabía qué decir, estaba totalmente paralizado, no entendía nada.
Sentía cómo la sangre, debido a la vergüenza, me subía por todo el cuerpo y me llegó al cerebro, y notaba una especie de mareo, muy raro, pero intenté que no se me notara.
Seguía mirándome, y yo seguía inmóvil. Abrió la puerta del coche y se bajó. Esa situación había sido muy extraña. Entonces se abrió la puerta del piloto, mi puerta, era Alice.
- Me encantó.
Me besó y se fue.
No me lo podía creer, no por el hecho de que me hubiera besado, aunque no me lo esperaba, sino por lo extraño de la situación, la forma en la que había ocurrido todo.
Arranqué el coche y me fui a mi casa.
Cuando llegué el ambiente no era muy hospitalario. Mi madre estaba de mal humor porque había discutido con mi hermana mayor, que tenía 21 años y llevaba tiempo viviendo sola, en España, y le acababa de decir que no podría venir para mi 18 cumpleaños dentro de un mes, que acababa de encontrar un trabajo nuevo y no podría pedir el día. Mi hermano mayor, de 23 años, sí que vendría, algo que hacía que mi madre se relajara un poco. En realidad esto ahora mismo me daba bastante igual. Comí lo más rápido que me fue posible y me fui a mi habitación. Miré el twitter y el flickr, me tumbé en mi cama, me puse los cascos y empecé a escuchar Take me home. Escuché el disco entero mientras pensaba, tenía demasiadas cosas en la cabeza, necesitaba distraerme, y estar pensando todo el día en que el sábado habíamos quedado, no me relajaba en absoluto.
Al final decidí ir al gimnasio, llamé a Seth y fuimos los dos. Acabámos agotados, todo lo que hacíamos decíamos que el otro no lo podría superar, y eso en todos los aparatos, sabíamos que eso no era bueno. Después hicimos kick boxing una hora aproximadamente, Seth era muy bueno repartiendo puñetazos y patadas por doquier, pero yo no me quedaba atrás, aunque se notaba que él tenía más práctica que yo. Después de ducharnos rapidamente en el gimnasio fuimos a la autoescuela a inscribir a Seth, que ya tenía 16 años desde Febrero, aunque su madre no se lo había dejado sacar hasta ahora, cuando apenas le quedaban 2 meses para cumplir 17 años. Al salir fuimos a un concesionario, y estuvimos mirando varios modelos de coches, pero Seth no se decidía por ninguno. Al final decidimos no mirar hasta que se sacara al menos la parte teórica, así no se emocionaría y se lo tomaría en serio.
Una hora después me volvía a encontrar en mi habitación sumido en mis pensamientos, en todo lo que había ocurrido en mi coche horas antes con Alice, era consciente de que no teníamos nada serio, pero algo teníamos.
Cuando me cansé de pensar, lo cual fue bastante rápido, me puse a estudiar historia, lo que teníamos que estudiar ahora me gustaba. Entonces sonó el teléfono, y me dijeron "ponemos el altavoz", eran Lia, Noelia y David, las personas más importantes que había dejado atrás en toda mi vida.

martes, 19 de febrero de 2013

Capítulo 6

Me levanté a las 7:30 como todos los días. Milan seguía a mi lado, durmiendo. Esa noche no había dormido muy bien debido a un sueño muy extraño relacionado con Alice y Jimmy, el novio de Ashley.
Mi madre estaba haciéndome el desayuno: Un cafe, un bollo y un zumo de naranja, con azúcar, claramente.
Cogí el coche y pasé a por los chicos a su casa.
Alice estaba con los ojos medio cerrados, tenía un sueño considerablemente apreciable.
Seth estaba hiperactivo, no paraba de hablar y de saltar en el coche, me estaba poniendo de los nervios.
Lusy estaba normal, chillándole a Seth para que se callara de una vez, todos queríamos que se callase. Al final lo consiguió.
- A ver chicos, al final cuándo y cómo quedamos? - Dijo Lusy.
- Yo hoy voy a dormir, ayer estuve hasta las 3 de la mañana haciendo el maldito trabajo de historia - Susurró Alice.
- Yo hoy voy al gimnasio un buen rato, me noto hiperactivo - Habló Seth.
- No te notas hiperactivo, estás hiperactivo - Bormeé - Yo entonces iré también al gimnasio.
- Bien, así podré machacarte - Se burló él.
- Ya veremos - Me reí.
La mañana pasó considerablemente rápido. A la hora de salir, Lusy había desaparecido, nadie sabía donde estaba. Seth y yo entramos de nuevo al instituto y nos recorrimos los pasillos, no había rastro de Lusy, Seth empezó a deliberar:
- ¿Y si se encontró mal y se desmayó? ¿Y si la raptaron? ¿Y si se tiró por la ventana?
Cuando dijo esto último me eché a reir, estuve cerca de 2 minutos sin poder moverme de la risa.
- Pero no te rías, esto es muy serio - Comenzó a reirse él, dándose cuenta de la barbaridad que acababa de decir.
Cuando salimos del instituto vimos a Lusy hablando con Alice, Seth se empezó a reir de una forma un tanto extraña.
- Dónde estabas? - Dijo él.
- En dirección, os dije que tenía que ir, pero os poneis a hablar de viestras cosas y no me haceis ni caso - Refunfuño Lusy.
- Venga no te enfades mujer.
Seth agarró por la cintura a Lusy, la acercó a él, aunque ella se resistía a duras penas. Al final, acabaron dándose un beso, y aunque ella quería hacer como si no quisiera dárselo, al final lo agarró por el cuello, lo acercó más e hicieron más intenso ese beso. Entonces, creo que sin darme cuenta, miré a Alice, estaba mirando como Seth y Lusy se besaban hasta que se dio cuenta de que la observaba. Me miró y bajé la mirada rápidamente, deseando que no se diera cuenta de que la estaba observando.
- Vamos? - Me dijo Alice - Ya saben donde está el coche, cuando quieran venir, ya saben donde estamos.
- Vamos.
Entramos en el coche, Alice cogió el CD de One Direction, "Up All Night", puso la canción I wish y me miró.
- Dicen que cuando ves a alguien besándose y miras a otra persona instintivamente, es que quieres besar a esa otra persona.
Me quedé petrificado según dijo estas palabras.

domingo, 17 de febrero de 2013

Capítulo 5.

La conversación que habíamos tenido Seth y yo acerca de los sentimientos de Alice hacia mí y viceversa me hizo pensar, tanto que esa nochdm apenas dormí, lo que al día siguiente me pasó factura, donde casi me quedo dormido en clase de matemáticas.
La mañana pasó sumamente lenta, miraba para mi reloj y me daba la sensación de que las horas no pasaban. Además, Alice estuvo toda la mañana pensativa, y no me quiso decir el por qué.
Por la tarde quedara con Seth para comprar, a él le gustaba tener ropa nueva a menudo, sobre todo tennis, más bien botines, y a mi no me molestaba ir a comprar cuando era con amigos, sabía que no me aburriría.
Acabamos de comprar a eso de las 7. Seth se compró un par de camisetas de pull&bear, un pantalón vaquero con bastante potra azul, muy oscuro, y finalmente unas all star blancas y unos adidas blancos y rojos. Yo me compré una camiseta y una cazadora de pull&bear, un pantalón rojo en berhska, unos adidas iguales que los de Seth, y un jersey blanco en New Yorker.
Cuando acbamos y nos dimos cuenta de lo temprano que era, decidimos ir a una pista de karts que estaba a un par de km, pero en coche llegaríamos en unos 10 minutos.
- Drew aprende a conducir, así llegaremos y ya nos tendremos que ir - Me empezó a picar.
- No me tientes, que no quiero que llores - Me reí.
- Voy a llorar, sí, pero porque me apetecía llegar hoy a la pista, pero ya veo que es difícil - Rió él, consciente de que había aumentado la velocidad.
- Vale, pero ahora no llores.
Miré por los espejos retrovisores, no venía nadie, al igual que por delante, estábamos solos en la carretera, y a lo largo solo se veía una gran recta. Empecé a hundir mi pie en el acelerador. El aumento de velocidad comenzó a notarse considerablemente: 120 km/h , 140 km/h , 160 km/h ... Y reducí, el coche llegaba hasta los 185 km/h aproximadamente, ya que este mismo coche lo tenía un primo mío en España.
- Eso ha estado mejor - dijo Seth, orgulloso de haber conseguido picarme.
- Lo sé, pero no se debe hacer - Sonreí irónicamente.
Bajamos del coche y a los 10 minutos estábamos los dos encima de otro tipo de coches, karts. Al cabo de una hora acabamos la carrera. Seth me ganó por una curva, ya que él conducía a lo loco, y yo me preocupaba por dar las curvas sabiendo que no iba a salir volando.
En el camino de vuelta fue chinchándome diciendo que como podía perder yo teniendo el carnet, y mi explicación no le servía, asique puse la música a tope, sonaba 50cent, y Serh se puso a rapear lo mejor que pudo. La verdad es que se le daba bastante bien.
Lo llevé a su casa y me fui a la mía. Cuando entré estaba mi madre con una bolsa de comida para perros.
- Mamá, qué haces con esa bolsa?
- Vete a tu habitación Drew...
Salí corriendi del salón y en mi cuarto había un huski blanco y negro, aún era un cachorro, un cachorro precioso.
Empecé a chillar por el medio del pasillo "Te quiero mamá", siempre había querido tener un huski.
Cuando llegué a mi habitación de nuevo, le agarré la cabeza, le dí un beso en la nariz y le dije "Hola Milan". Me acosté con él a mi lado y le empecé a contar todo lo que había vivido esta semana. Me quedé dormido con el perro a mi lado.

sábado, 16 de febrero de 2013

Capítulo 4

Ese fin de semana transcurrió de una forma un tanto aburrida: Cajas de Seattle a Manhattan una y otra vez. Eran cosas como libros, películas, videoconsolas y la televisión de mi habitación. Este esfuerzo me recordó que tenía que buscar un gimnasio por Manhattan, al igual que había tenido en España. Aunque mi madre, Gina, nunca había estado de acuerdo con que yo fuera al gimnasio, algo raro teniendo en cuenta de que era inglesa y en Inglaterra estaba muy bien visto.
Los siguientes días de clase fueron bastante relajadas, me pasaba las clases hablando con Alice, Seth y Lusy, los cuales ahora se sentaban detrás de Alice y de mí. En cuanto a los recreos, ahora hablaba mucho con Seth, gracias a que le había comentado que quería ir a un gimnasio y el iba a uno bastante bueno, y las chicas iban hablando de Ashley y los comentarios sobre su posible rotura con el capitán del equipo de fútbol, algo que a Seth y a mí nos daba exactamente igual.

Biología era la única clase en la que yo no estaba sentado con Alice, ya que estaba haciendo un trabajo con Lusy, y Seth con Mikel, un compañero de clase. Ashley dejó tirada a su compañera de proyecto e insistió en ayudarme a mí, a lo que yo me opuse, ya que me parecía una falta de respeto hacia su anterior compañera, pero la profesora decidió que tenía razón, y que era un gran gesto de compañerismo ya que era el ''nuevo''. El miércoles, en esta misma clase, me enteré de que Ashley estaba detrás de mí por ese mismo motivo, y en lugar de alejarse por ello, se acercaba para intentar demostrar que podía tener lo que quisiera, pero yo tenía claro que conmigo la situación sería diferente.
El jueves, cuando salíamos del instituto, me encontré con Jimmy, el novio, o ex novio de Ashley, un chico alto, bastante fuerte y rubio, el tipo de chico que me daba la impresión que Ashley buscaba solamente para tener ahí, de trofeo. Se me acercó y empezó a hablarme, no de muy buen humor.
- Qué haces yendo detrás de Ashley? Nadie te ha dicho que está conmigo?
- Qué yo voy detrás de Ashley? - Me eché a reír, era ridículo.
- Te he visto hablando con ella más de una vez, no hagas como si no pasara nada - Estaba un poco alterado, lo que aún me causaba más gracia.
- Pero no está prohibido hablar con nadie, o sí? Si es así pues olle, no lo sabía, pero vamos, que Ashley no me interesa en absoluto, asique no tienes nada de que preocuparte – Yo contestaba en un tono muy relajado, ya que a mí cuando estaba irritado, me molestaba más que me hablaran de una forma relajada, que chillando, y no le iba a dar el gusto de ponerme a su altura.
- Ah bueno, pues mejor así - Dijo él, más tranquilo - Mejor que te busques a otra, esa ya está cogida - Se rió con sus amigos, ahora además del típico chico musculitos sin cerebro, me parecía un prepotente.
- Vale, vale, adiós.
Me quedé en la puerta del instituto hasta que se fuera, no quería que pensara que tenía miedo, ya que no era así. En mi antigua ciudad, hacía un par de años en mi etapa de rapper, me había enfrentado a gente más grande que él, y no había ''perdido'' en demasiadas ocasiones, ya que iba al gimnansio y a kick boxing desde los 7 años.
Después de esta graciosa situación, Alice, Seth, Lusy y yo nos montamos en el coche, y fuimos comentando la situación que acabábamos de vivir. Además de que no iba detrás de Ashley, me caía mal, por lo que aún nos parecía mucho más absurdo lo que acababa de hacer Jimmy. El cual llegamos a la conclusión que debería de tener cuidado porque quien iba detrás de otras personas era ella y no los chicos detrás de Ashley. Finalmente llegamos a la conclusión de que lo que acababa de pasar habñia sido ridículo, y decidimos dejar de hablar de ello.
Por la tarde fui con Seth a inscribirme en mi nuevo gimnasio y estuvimos hablando un poco de todo, sobre todo de Alice, sin llegar a ninguna conclusión clara. Yo no sabía si Alice me gustaba. y según me había dicho Seth que le había contado Lusy, Alice estaba igual que yo. Esto me daba algunas esperanzas, aunque no me servían de mucho hasta que no supiera lo que yo mismo quería.

viernes, 15 de febrero de 2013

Capítulo 3

*Llamada telefónica*
- Alice?
+ Drew, estás en clase?
- En la cafetería, con Lusy y Seth.
+ Ah vale ya los conoces? Guay. + Se rió.
- Sí, ya me dijeron que Lusy era tu mejor amiga y eso, pero pasó algo?
+ No + Noté una leve risa + Te llamaba por si me podrías traer los apuntes de biología esta tarde.
- Por mi no hay problema, pero a donde? - Reí.
+ Ven a mi casa con Seth y Lusy, y después podemos salir por ahí.
- Vale por mí perfecto, se lo digo ahora.
+ Vale gracias Drew.
- No hay de qué.

*Fin de llamada*

- Era Alice, me dijo que fuéramos esta tarde a su casa a lleve los apuntes de biología y después ir por ahí.
- Vale, podíamos enseñarte Manhattan y Nueva York, o ya lo conoces todo? - Dijo Seth
- Qué bah, apenas conozco la ruta de mi casa hasta el instituto - Me reí, al igual que Seth y Lusy.
- Vale, pues a las 5 nos vemos en la puerta del instituto y vamos - Dijo Lusy.
- Vamos andando o en coche? - Pregunté.
- Tienes coche? - Preguntó incrédulo Seth.
- Sí - Reí.
- Pues en coche entonces - Dijo Seth sonriendo.

Eran las 5:07 aproximadamente cuando llegué al instituto. Lusy parecía cabreada, aunque el enfado estaba siendo aplacado graciosamente por una serie de besos por parte de Seth, lo que me provocó una risa que no pude controlar.
- A buenas horas señorito - Dijo ella con tono burlón.
- Lo siento, me quedé dormido - Agaché la cabeza algo avergonzado, pero era cierto, me había quedado dormido en el sillón.
- Y lo dice tan tranquilo - Suspiró Seth a la vez que se reía.
Me reí yo también y arranqué.
En cuestión de unos 5 minutos estábamos ya en casa de Alice. Ahora me parecía absurdo haber ido en coche.
Subimos a casa de Alice, estaba vestida de una forma tan informal, que le quedaba bien: Llevaba una camiseta blanca que casi le llegaba por la rodilla, unos leggins negros y unas all star blancas, y el pelo lo llevaba recogido en una coleta.
Le dí los apuntes y le contamos lo sucedido con Ashley, a lo que ella respondió riéndose. Por lo que estaba observando, Ashley era muy popular, pero no era muy querida.
Finalmente decidimos quedarnos en casa de Alice viendo una película, Titanic, era una película que nos gustaba a todos. Seth y Lusy se sentaron en un sofá, y Alice y yo en otro para no molestarlos. Cuando la película apenas llevaba una hora, Seth y Lusy no estaban demasiado atentos, la película los había puesto demasiado cariñosos. En el momento en el que los ví me eché a reir y en el instante en el que Alice se dió cuenta de por qué me reía, se rió también.
Cuando la película acabó ya eran cerca de las 10 de la noche y Seth y Lusy estaban agarrados de la mano, y Alice y yo estábamos abrazados. No me había dado cuenta del momento en el que nos habíamos abrazado, pero no me molestaba en absoluto, y parecía que de momento, a ella tampoco.
- Vamos? - Dijo de repente Lusy.
- A donde? - Respondí, estaba realmente a gusto en ese sofá abrazado a Alice.
- A casa, te parece? - Se rió Lusy.
- No, no ves que están muy cómodos los dos? - Se burló Seth.
- Pues la verdad es que sí - Dijo Alice.
- Drew vamos! Que nos tragiste tú asique ahora toca aguantar nuestras exigencias. - Se rió Lusy.
- Vamos, tranquilidad - Bromeé.
- Podíamos enseñarte la ciudad este fin de semana si quieres Drew. - Dijo Alice.
- Este fin de semana no puedo, tengo que ir a casa de unos tios que tengo en Seattle para coger unas cosas, pero podíamos aprovechar el que viene ya que aún no tenemos examenes.
- Perfecto entonces. Hablamos por whatsapp estos días si quieres.
- Vale - Sonreí.
Nos dimos dos besos y nos fuimos. Mientras llevaba a Lusy y a Seth a su casa, me fueron vacilando diciéndome que me gustaba Alice y viceversa y cosas así. Yo no les hacía caso, la conocía muy poco como para decir que me gustaba de verdad, asique mientras ellos hablaban, yo puse la música a todo volumen. Cuando los dejé a los dos en sus casas, bajé la música y me puse a pensar en si podía sentir algo por Alice, lo que ocupó mi mente hasta que me quedé dormido, agotado después de un día genial.

jueves, 14 de febrero de 2013

Capítulo 2

Los 2 primeros dias de clase transcurrieron sin ningún tipo de problema. En clase atendía casi siempre, menos cuando hablaba con Alice. Los profesores parecían agradables y los muy pocos compañeros con los que había hablado, me resultaban bastante simpáticos, al menos por el momento.
Ya era viernes, y tenía una de las muy pocas clases que todavía no había tenido: Biología.
Pude observar como en el laboratorio entraba gente que no conocía de nada, y Alice no estaba ya que había tenido que marcharse en la clase anterior. Fue entonces cuando alguien me dio un toque en el hombro.
- Hola.
Miré hacia atrás y vi a una chica verdaderamente guapa. Era alta, rubia, pelo ondulado, ojos azvles... y vestía de una forma un tanto pija o... presumida.
- Hola - Respondí.
- Cómo te llamas?
- Drew - Respondí un poco asombrado por su atrevimiento.
- Yo soy Ashley, aunque supongo que eso ya lo sabías.
- Pues la verdad es que no.
Estaba alucinando, ¿Quién era esa chica? ¿Cómo podía tener tanto ego? En realidad me daba igual, no me interesaba en absoluto.
- Cómo que no? Según las encuestas de Diciembre y de los últimos 2 años, soy la chica más popular de este instituto - Parecía molesta.
Pero, ¿cómo iba a saber yo eso en dos días?
- Pues... Lo siento? - No sabía qué decir, lo que sí sabía era que si me estaba contando la verdad y era la más popular del instituto, no me convenía llevarme mal con ella, aunque tampoco me interesaba ser su amigo.
- No pasa nada, por ser tú te lo perdono.
- Vale...
¿Porque era yo? ¿Qué quería decir con eso? No le pregunté nada, sinceramente, a los pocos minutos ya no me interesaba.
Ashley se sentó conmigo toda la clase. No paraba de hablar, de alabarse a sí misma, a lo que yo no hacía mucho caso, ya que me parecía todo un poco absurdo.
Cuando sonó el timbre salí rápido de clase con la esperanza de que Ashley no me siguiera. Entré en clase y me senté, no tenía ganas de salir esta media hora de descanso. Me puse los cascos y escuché la canción Siempre hablando de más, de Swan Fyahbwoy. Entonces vi cómo dos personas entraban en clase.
- Hola - Dijo la chica - Te vimos antes hablando con Ashley... la conoces?
-No, me habló ella, yo no sabía ni que existía.
-En serio? - Rió la chica - Ya nos caes bien, te llamas Drew no? Estás sentado con Alice, nosotros estamos dos mesas más atrás.
- Ah sí ya me acuerdo, vosotros como os llamabais? Lo siento demasiados nombres en dos días - Me reí
- Yo soy Lusy, y este es Seth. - Contestó ella sonriendo.
- Y sois... novios?
- Sí, llevamos casi un año saliendo - Contestó él.
Parecían simpáticos. Lusy era una chica no muy alta, de piel morena, aunque no demasiado, pelo negro, delgada, pero sin pasarse, ojos marrones claros, y una cara risueña, parecía muy agradable. Seth era un chico alto, como yo aproximadamente, de piel aunque clara, estaba más moreno que Alice, ojos verdes oscuros, y pelo corto a modo de cresta, aunque pequeña.
- Vienes y te enseñamos un poco esto? -Dijo Lusy.
- Me lo iba a enseñar Alice, pero vale.
- Tranquilo, es mi mejor amiga, no le parecerá mal.
Entonces me enseñaron el instituto, y me preguntaba como no había vísto hablar a Alice con Lusy, hasta que me di cuenta de que había estado solamente conmigo estos dos días.
De repente sonó mi móvil, era Alice.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Capítulo 1

Era mi primer día de clase en Manhattan, no estaba nervioso pero sí impaciente. Eran las 7:45, aun tenia tres cuartos de hora para prepararme. Abri mi considerablemente grande armario y cogi un pantalón negro con un poquito de potra, una camiseta blanca, una caradora negra fina y unos nike blancos y negros. Despues me dirigi hacia el baño para peinarme. Mi pelo, aunque de un color castaño oscuro, era considerablemente parecido al de Liam Payne de One Direction, grupo que me gustaba, y no iba a decir lo contrario solamente por ser un chico, cuando éste lo tenia aun bastante largo, aunque no aplastado. Lo peiné con la ayuda del secador y me puse un gorro de lana negro.
Salí por la puerta y salió mi madre detrás de mi corriendo y gritando.
- Drew! Ven aquí!
Fui sin protestar, mi madre me daba miedo cuando gritaba, aunque ahora no parecia enfadada.
Nos dirigimos hacia el garage, se abrio y estaba nuestro coche, un Ford Focus negro, y al lado un flamante Audi A1 blanco, que no sabía qué hacía ahí. Mi madre me dió unas llaves y pude ver en ellas el logo de Audi.
Empecé a saltar y abracé a mi madre. Apenas tenia 6 meses de carnet y me habían dicho que hasta los 18 años no me iban a comprar uno. Fue entonces cuando miré a mi madre extrañado.
- Es un regalo por la mudanza tan repentina y por ayudarnos con ella, ademas sin protestar aún sabiendo que dejas mucho en España.
Me abracé a mi madre, entré a casa a por mis CD's de One Direction, Nach Scracht, Swan Fyahbwoy, Eminem, 50cent... y me monté en mi nuevo coche. Me dirigí hacia mi nuevo instituto mientras probaba la potente minicadena de mi Audi.
Cuando entré por el aparcamiento, estaba escuchando More Than This, una de mis canciones favoritas.
Aparqué y noté como decenas de ojos se quedaron mirándome, no sabía el por qué, hasta que me di cuenta, era "el nuevo".
Me puse los cascos de mi iPod y sonó a todo volumen Kiss You, así intentaría olvidarme de esos ojos que se clavaban en mí, preguntándose qué hacía allí un chico nuevo dos semanas despues de haber empezado las clases.
Cerré los ojos, suspiré y seguí caminando hasta encontrar mi clase. 2° de Bachillerato C.
Cuando sonó el timbre, tuve la enorme suerte de que entrara nuestra tutora, ya que ya la conocía de hacía un par de días.
Mandó callar a todo el mundo y me mandó ir hacia ella, aunque ya estaba sentado.
- Este es Drew, viene de España y es nuevo. Me apetecería que se integrara rápido, asique si hay alguien que quiera ayudarle a conocer esto mejor.
Entonces vi como una chica levantaba la mano.
- Yo le enseño todo esto, no hay problema. - Dijo mientras esbozaba una sonrisa.
- Gracias Alice. - Dijo la tutora sonriendo. -Bien, siéntate donde quieras Drew.
Entonces me disponía a sentarme en mi lugar de antes cuando la chica que había accedido a enseñarme el instituto, me dijo que me sentara a su lado, que le diría a su compañero de mesa que se cambiara.
Me disponía a decirle que no, que daba igual, hasta que me aparté el pelo de mi ojo derecho y pude ver con claridad a Alice. Era una chica de piel clara, melena considerable, de un color entre el rubio y el moreno y, lo que más me llamó la atención, los ojos más azules y bonitos que jamás había visto. Entonces asentí y me senté a su lado.

Inicio.

En este blog voy a contar una historia que llevo escribiendo y cambiando un par de años, la dejé aparcada bastante tiempo pero ahora tengo ganas de subirla y de que me digan diferentes opiniones. Espero que os guste.