martes, 26 de marzo de 2013

Capítulo 17.

Pasaron las horas en mi fiesta y desde que Sophie había llegado yo estaba mucho más divertido, incluso había bailado un par de canciones, pero pronto paré de hacerlo, no porque lo hiciera mal, sino por la vergüenza que me daba que Sophie me viera hacerlo.
Cerca de las 4 de la noche la gente se empezó a ir, la casa empezó a quedarse vacía, y la musica empezó a bajarse debido al elevado volumen al que se encontraba. Los últimos en irse fueron Lusy y Seth, que se despidieron de mi y de Sophie con un abrazo y un "encantados de conocerte" dirigido a Sophie evidentemente.
Cuando cerraron la puerta me quedé mirando a los ojos a Sophie.
- Bueno Drew, me voy, nos vemos mañana si quieres o el lunes.
- Ya te vas para casa?
- No, a un hotel, mis padres no llegan hasta el fin de semana que viene.
- Ah - Dije bajando los hombros a la vez que la mirada.
- Bueno, adiós.
- Quédate a dormir aquí - Dije por fin. Aunque me asustaba quedarme a solas con ella, a la vez necesitaba estarlo.
- En serio?
- Sí. Si quieres claro.
- Claro, pero no tengo ropa para dormir ni para mañana.
- Si quieres ahora te dejo un pijama mio, a ver si tengo dos, y te llevo por la mañana a por ropa al hotel.
- Vale gracias Drew - Me sonrió - Me voy a cambiar entonces.
Esa sonrisa me hizo recordar todo lo que me hacía sentir esa chica escaleras arriba cuando sonreía, me hizo recordar todo lo bonito que había pasado con ella, y todo lo que yo sentía cuando ella me hablaba. Esa sonrisa había hecho que me diera cuenta de que aún sentía algo por ella, aunque seguramente ahora sería imposible.
Le grité a Sophie si quería un café o un cola-cao, a lo que me respondió que quería un cola-cao.
Me dirigí a la cocina y puse mi café y su cola-cao a calentar en el microhondas y me senté, mientras observaba cómo esos dos vasos daban vueltas en el plato como si fuera algo que jamás hubiese visto. Entonces Sophie apareció por la puerta de la cocina. Se había puesto un pijama negro que tenía escrito Oxford en el medio. Le quedaba asombrosamente grande, pero estaba preciosa. Se había recogido el pelo a modo de moño mal hecho que hacía que conjuntara con el pijama debido a lo totalmente informal que estaba vestida.
- Qué? - Dijo ella mientras sus mejillas tomaban un color rosado que a mí personalmente me encantaba.
- Nada, es solo que... te queda bien - Yo tambien comencé a ponerme rojo, así que me dirijí a coger los vasos del microhondas y echarle azúcar, también al cola-cao, algo que nadie suele hacer, pero tanto a Sophie como a mí nos gustaba el cola-cao con una dosis de azúcar extra.
Le entregué el vaso en la mano y cuando su mano se rozó con la mía, mi estómago se encogió y un escalofrío recorrió por completo mi cuerpo. Me di la vuelta y me bebí en dos tragos mi café. Me di la vuelta, la miré y le dije que iba subiendo. A los cinco minutos ella estaba en mi habitación en frente de mí.
- Duerme tú en la cama, yo duermo en ese sofá - Le dije mirando el sofa negro que tenía a mi izquierda.
- Drew - suspiró - ya hemos dormido juntos más veces.
- Sí, en un sofá - Dije riendo.
- Ya, pero será lo mismo.
- Está bien.
Me.acosté en un lado de la cama recordando como en España no habíamos hecho nada ya que ella tenía quince años y yo dieciseis, ya que cuando cumplí los diecisiete lo acabábamos de dejar. De aquello hacía más de un año y.me pregunté qué podría estar pasando ahora si estuviéramos juntos. Este pensamiento pasó fugazmente por mi cabeza mientras ella se aostaba de espaldas a mí, a lo que di gracias porque no quería tener sus labios más cerca de lo normal de los míos.
Pasó su mano por detrás de su cuerpo, me agarró la mía y la abracé. Le empecé a acariciar la mano y el brazo, me sentía bien.
A los pocos minutos oía su respiración más fuerte de lo normal y supuse que estaba durmiendo, lo confirmé al llamarla sin obtener respuesta. Me quedé dormido ollendo esa respiración que hacía meses, aunque tan solo fuera cuando hablábamos, no sentía tan cerca de mí.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Capítulo 16.

Todo el mundo seguía con la fiesta como si nada hubiese pasado, y en realidad no había pasado nada. Al único que le importaba que Sophie estuviera allí, era a mí.
Yo seguía ahí, paralizado delante de su figura. Nadie sabía quién era, pero yo la conocía muy bien. Había cambiado, aunque seguía siendo preciosa: Se había dejado el pelo más largo y echado el flequillo hacia un lado. Se había puesto mechas californianas, de algún castaño más claro que el color de su pelo. Sus ojos seguían siendo igual de verdes y bonitos como los recordaba, y había engordado un poco, lo que agradecía ya que antes era demasiado delgada. Llevaba su carácteristica sonrisa dibujada en su rostro.
Estaba preciosa, llevaba un vestido negro corto, con una especie de tirante ancho en el brazo izquierdo, a lo largo del cual bajaba una tela muy fina y bastante transparente de este mismo color, que le daba un toque elegante al vestido. A penas iba maquillada, ya que nunca le había gustado, y a decir verdad, a mí tampoco. Solamente se había echo la raya en el ojo que resaltaba el brillo de sus preciosos ojos verdes, y creo que algo de gloss, pero no lo puedo asegurar.
Mi hermano, al darse cuenta de mi asombro, decidió dejarnos solos, y la verdad es que necesitaba estarlo.
Finalmente, Sophie me abrazó.
- Felicidades - Me dijo en un susurro.
- Gracias..
- No te alegras de que esté aquí? - Dijo dececionada.
- Claro que me alegro - Sonreí mientras mis ojos se llenaban de lágrimas - Es solo que... no me lo esperaba... Gracias.
- Gracias por qué?
- Por el mejor regalo de cumpleaños que podía tener.
- Tonto - Sus ojos también se llenaron de lágrimas y esta vez fui yo quien la abrazó.
Noté cómo su respiración era muy acelerada, al igual que los latidos de su corazón, y estoy seguro de que el mío no iba mucho más despacio.
Estaba haciendo un gran esfuerzo por no ponerme a llorar. Entonces noté cómo las lágrimas mojaron el hombro de mi camiseta. La separé y la miré a los ojos.
- Eh eh... tranquila, no llores... - Dije acariciándole la mejilla.
- Te eché muchísimo de menos - Suspiró agachando la cabeza.
- Y yo a tí... pero no llores... - Le limpié una lágrima - Que echas a perder todo el rimel.
Ella se rió. Hasta cuando estaba llorando, su sonrisa era preciosa.
Subimos las escaleras y se metió en el baño para lavarse la cara. Le llevé el maquillaje de mi madre para que se volviese a hacer la raya del ojo si quería. Salió del baño como si nada hubiera pasado, me dió un beso en la mejilla, me agarró la mano, y me sentó en las escaleras.
- Un día, en el paseo marítimo, te dije una cosa... no te acuerdas?
- Del paseo sí, pero no me acuerdo bien... - Dije bajando la cabeza para que no le pareciera mal.
- Te dije que a lo mejor, este año, me mudaba.
De repente la conversación de aquel día se reprodujo en mi cabeza a una velocidad pasmosa. Cómo me había dicho que se mudaría a Manhattan o alrededores si ella al final decidía mudarse, para siempre si ella deseaba que fuera así. Me parecí la increíble haberme olvidado de eso.
- Entonces... te quedas para siempre? - Dije, muy feliz.
- Sí - Sonrió.

jueves, 14 de marzo de 2013

Capítulo 15.

Ese miércoles me levanté a las 2:30 de la tarde, pero estaba agotado, no sabía por qué, pero era así.
Comimos cerca de las 4 de la tarde toda mi familia junta, bueno, la familia que tenía en EEUU. Apenas eramos 10 personas con mi hermano, unos tios y primos míos, a los cuales a un par de ellos los conocí ese mismo día. Parecían tpdos muy agradables, pero ese día no estaba de humor. Ellos celebraban mi cumpleaños, yo solo pensaba en que en este día no tenía cerca a mucha gente que me apetecía ver.
Cerca de las 10 de la noche se fueron todos despues de estar un buen rato jugando a las cartas y al singstar, mientras yo estaba sentado con mi iPod escuchando musica y jugando, no me apetecía divertirme, no me sentía capacitado para ello.
Entonces sonó en mi móvil They don't know about us, canción que le había asignado solamente a Sophie. Me levanté lo más rápido que pude, me encerré en mi habitación y descolgué el teléfono.

~ Conversación telefónica ~

- Felicidades otra veeeeeeez! - Me gritó.
- Jo gracias - Puse una voz dulce.
- Qué tal te lo estás pasando?
- En comparación, Bart Simpson en una biblioteca sería la persona más feliz del mundo.
- Pues sí que te aburres...
- Ya ves - Me reí.
- Es por alguien en especial?
- Puede, pero su nombre no empieza por A, al menos no estoy así solo por eso.
- Entonces?
- Me falta la mitad de mi familia, y todos mis amigos de allí. Y en días como hoy los echo todavía mas de menos.
- Pero es tu cumpeaños, tienes que divertirte, cuando nos veamos te lo vas a pasar genial! Ya verás!
- Cuándo nos veamos? A saber cuando... - Suspiré.
- Bueno... me tengo que ir, mañana te llamo vale?
- Vale - Dije, mi rostro volvió a mostrar la tristeza que sentía antes de la llamada.
- Te quiero mucho.
- Y yo Sophie.

~ Fin de llamada telefónica ~

Cada vez echaba más de menos a esa chica que estaba al otro lado del océano atlántico. Quería verla, decirle lo mucho que la echaba de menos, pero a la vez sentía totalmente lo contrario. Tenía miedo al rechazo, mucho miedo.
El sábado llegó considerablemente rápido. Sabía que me habían organizado mis padres y mi hermano una fiesta "sorpresa" con mis amigos del instituto. Mi hermano no había podido guardar el secreto y me lo había dicho hacía algo más de una semana.
Me mandaron ir a por Seth porque decían que estaba desanimado. Era cierto, pero también era cierto que sabía perfectamente que era para distraerme y poder preparar las cosas para mi fiesta.
Una hora después, cerca de las 5:30 de la tarde, pensé que ya les habría dado tiempo a colocar las cosas asique decidí ir hacia casa mientras Seth llamaba a Lusy y le decía que íbamos para allí, aunque yo no debería haberlo escuchado. Seth intentó retenerme un poco diciendo que se le habían desabrochado los cordones, pero yo sabía que no era cierto y seguía andando mientras el se inventaba mil excusas a las cual yo ignoré totalmente. Estaba serio, pero por dentro me estaba dando un ataque de risa ante la desesperación de Seth.
Cuando llegamos a mi casa estaban todas las luces apagadas y todo estaba aparentemente vacío, pero al encender Seth la luz, salieron todos mis compañeros de clase de detrás de los sofás gritando "FELICIDADES" como locos. La verdad es que me gustó bastante. Estaba toda la casa decorada con globos y cintas, de las cuales algunas ponían 'Felicidades' o 'Feliz cumpleaños'. Estuvimos charlando, comiendo y jugando hasta las 7:30, cuando de repente apareció mi hermano con un regalo de mi hermana, que no había podido venir: Era un iPhone 5 blancpo. Me quedé alucinado. También traía una nota:
'Feliz 18 cumpleaños enano! Espero que te guste el regalo, además he pedido el traslado para una guardería en Nueva York y melo han concedido, pronto estaremosbtodos juntos, como antes, un beso.'
Mis ojos se llenaron de lágrimas pero no calló ninguna por mis mejillas. Por fin estaría mi familia en EEUU, juntos.
Después, mi hermano se fue, me dijo que tenía que hacer un recado, y todos empezaron a traerme regalos, aunque sabía que ninguno sería como volver a tener a mi hermana cerca. Me regalaron un par de pantalones, unos rojos y otros verdes, con algo de potra los dos. También me regalaron unas Vans rojas, unas All Star blancas bajas, un par de camisetas y una cazadora gris de vestir. Después empezamos a jugar al Singstar todos juntos y nos reímos muchísimo.
Al cabo de media hora apareció mi hermano por la puerta de nuevo:
- Aquí tienes tu última sorpresa por hoy - Dijo sonriendo ampliamente.
- Hola - Reconocí la voz al instante. Esa voz dulce que me hacía olvidar los problemas cuando la escuchaba, que me relajaba cuando me encontraba mal... - Feliz cumpleaños Drew - Dijo mientras entraba por la puerta y yo me quedaba helado. Sabía que era ella. Sabía que era Sophie

sábado, 9 de marzo de 2013

Capítulo 14.

Los días siguientes a que Alice se fuera, Seth, Lusy y yo estuvimos siempre juntos, pero era como si yo no estuviera. No participaba en ninguna conversación, solo pensaba en que algo, o alguien, faltaba para que yo estuviera cómodo en ese instituto, ya que había sido quien me había integrado ahí, y pensar que no estaría en mi cumpleaños, aún me hacía sentir peor, lo que hacía que estuviera todas las tardes en el gimnasio para i. Seth y Lusy me decían todos los días que bajara por las tardes con ellos, pero yo siempre les decía que tenía planes, lo que no era del todo cierto.
Los únicos momentos del día que me sentía como una persona capaz de mantener una conversación era por la noche. Desde que le había contado que Alice se había ido, Sophie me llamaba todas la noches, claro que ella no sabía que había tenido algo con Alice, por muy poco que fuera, aunque creo que sabía que yo sentía algo por ella, porque me preguntaba todos los días si quería a Alice. Supongo que lo hacía era intentar que yo no me sintiera de una forma parecida a cómo había estado ella cuando yo me había ido de España. Lo cierto es que en el fondo no sabía como me sentía, no sabía si, desde el momento en el que Sophie me había llamado por primera vez, sería capaz de haber tenido algo con Alice de verdad, ya que no me la sacaba de la cabeza, sobre todo los primeros días. Ahora, después de que Alice se fuera, mis pensamientos se dividían entre ella y Sophie, y ya no sabía cual de las dos cosas me preocupaba más, lo único que sabía era que las dos eran, ahora mismo, igual de imposibles para mí.
Era martes, día 21 de Octubre, las 11:50 de la noche, apenas faltaban 10 minutos para que cumpliera los 18 años. Esto poco me importaba, dudaba mucho que me sintiera más mayor dentro de esos 10 minutos que ahora. Estaba tumbado en el sofá de mi salón, viendo la tele pero a la vez sin verla, pensando en todo, pero sin pensar directamente en nada. Entonces sonó en mi móvil More Than This, cogí el teléfono, ví que era Sophie y fui corriendo a mi habitación mientras mi madre me gritaba "No se yo que tendras con esa chica". Cerré la puerta y contesté.

~ Conversación telefónica ~

- Hola Sophie - Le dije sonriendo.
- Dreeeeew - Dijo ella, feliz, supongo que porque iba a cumplir 18 años.
- ¿Qué tal está el casi mayor de edad?
- Aquí no hay casi diferencia entre los 17 y 18 años - Reí.
- Ya, pero aquí sí.
- Ya, ahí... - Suspiré. Recordar que la tenía tan lejos me hacía sentir bastante mal.
- No te pongas así, son cosas que pasan... y todo sucede por alguna razón, no lo olvides.
- No lo olvido, pero no veo qué bueno puede tener esto...
- Ojalá recordaras una conversación que tuvimos unos meses antes de que tú te fueras.
- ¿Qué conversación? - Dije, ya inquieto.
- Ya te diré otro día - Se rió.
- Eso no vale!
- Felicidadeees! - Gritó. Ya pasaban de las 12 de la noche. Ya era oficialmente mayor de edad, y la primera persona que me había felicitado estaba a más de 5000 kilómetros de disctancia de mí.
- Muchísimas gracias...
- Eh, no te pongas triste.
- No estoy triste - Reí.
- ¿Cuando lo celebras?
- ¿Celebrar el qué?
- ¿Eres tonto? Tu cumple. - Parecía indignada, lo cual me hizo gracia.
- El sábado creo - Me reí - Aunque no hay mucho que celebrar.
- Claro que lo hay.
- Bueno, quiero decir que falta mucha gente con la que no lo voy a poder celebrar...
- ¿Te refieres a Alice?
- Tambien - Suspiré.
- Ya la verás - Dijo ella, pareciendo ignorar mi "tambien".
- Supongo.
- Bueno te dejo que me llama mi madre.
- Vale, ¿hablamos mañana? - Parecía que se lo estaba obligando.
- Claro - Dijo riendo - Te quiero.
- Y yo.

~ Fin de la llamada telefónica ~

Me quedé un par de minutos tumbado en la cama pensando en esa 'conversación' de unos meses antes de irme que había tenido con Sophie, pero no me acordaba. Entonces empezaron a llegarme mensajes de felicitaciones de mucha gente: Mis tíos de España, mis abuelos, Lia, Noelia, David, Seth, Melissa, Lusy... y algunos compañeros más de España y otros de aquí. Todos esos mensajes me pusieron peor de lo que estaba, ahora notaba más la ausencia de esa gente que me faltaba, y como esa gente que ahora tenía, no era comparable con los que había dejado atrás.

- Drew! - Chilló mi madre.
- Voy mamà - Ya me estaba chillando y era mi cumpleaños, al menos esto me hizo volver a la.realidad, aunque fuera por unos segundos.
- Felicidades! - Sonrió.
- Gracias mamá - Le devolví la sonrisa.

Estuvimos hasta las 3 de la mañana jugando mis padres y yo al trivial, a lo que les gané, no sin esfuerzo. Al día siguiente no iba a clase, no tenía nada importante, asi que me iba a quedar durmiendo. Al principio a mi madre no le pareció bien, pero pareció darse cuenta de que no me encontraba bien y los motivos por los que estaba así, asi que acabó cediendo.
Me fui a dormir y a la mañana siguiente me acordaba de un "sueño" que había tenido con Sophie: Ella y yo caminando por el paseo marítimo hablando, sobre Nueva York, aunque no sabía muy bien por qué. Me preguntaba si sería esa conversación que yo había olvidado, o un sueño normal, sin más ciencia que demostrarme a mi mismo que seguía sintiendo algo por ella.

jueves, 7 de marzo de 2013

Cambios.

Hay un cambio de nombre, porque me aconsejaron cambiar un nombre, que es el de Valeria, por otro, Sophie, porque queda mejor, y es menos común.
Espero que os esté gustando la historia.

martes, 5 de marzo de 2013

Capítulo 13

Esa semana pasó rápido, quizás demasiado. Apenas hablé con Alice, estaba demasiado ocupada pensando en su billete de avión y en como sería su vida en Londres. Hasta el miércoles le hacía caso, hablaba con ella sobre todo lo que podría hacer en Londres y todo lo que tendría que ver, pero a partir de ese día me cansé. Odiaba ver como había pasado de casi llorar el sábado pasado porque se iba a ir y no quería dejar atrás ni a Lusy, ni a Seth, ni a mí, y verla ahora como la persona más feliz del mundo me chocaba un poco. Era feliz por ella, porque era feliz, pero no quería perderla, aunque cada día que pasaba me sentía con menos derecho a ni siquiera pensar en echarle en cara que estuviera feliz, ya que yo me pasaba casi todo el día en la misma persona, y no era ella.
Las tardes del jueves y del viernes me las pasé en el gimnasio, intentando olvidar que Alice se iba, e intentando averiguar el por qué cada vez me importaba menos, o al menos el sentimiento que yo estaba esperando de tristeza, no era tan fuerte como yo había pensado, y me sentía algo culpable por ello, pero no podía evitar tener otra cosa en la cabeza, otra persona: Sophie.
Cuando llegó el sábado tenía agujetas por todos los brazos, y apenas podía conducir para llevar a Lusy, Seth y a Alice al aeropuerto a las siete de la mañana.
A mitad de camino, Lusy ya tenía los ojos vidriosos, Seth tenía pasado un brazo por encima de sus hombros y la acariciaba para que se relajara, y Alice iba a mi lado, sin mostrar ningún sentimiento, ni tristeza, ni felicidad... nada.

- Alice, estás bien? - Dije yo.
- Sí, por qué?
- No sé, casi ni respiras...
- Sí, sí. Estoy bien, en serio.

Cuando acabó de decir eso se puso a llorar, no me podía creer lo que estaba viendo. Ahora sabía, más o menos, lo que mis amigos en España debían haber sentido cuando yo me fui, y quien sabe, si yo estaría sintiendo algo parecido a lo que debió sentir Sophie en el momento en el que yo iba a coger el avión para irme.
Pero esto era diferente, ella volvería, o eso esperábamos los tres.
Yo no podía parar el coche en medio de la carretera, asi que aceleré y en cuestión de cinco minutos estábamos bajando las.maletas de Alice del coche, aún con Lusy y ella misma llorando.
De repente, ambas pararon de llorar, según entramos por la puerta todos los rostros cambiaron. De repente nadie lloraba, ni estaba triste, ni mostraba ningún sentimiento. Estábamos todos serios, como si de repente nos diéramos cuenta de que no arreglábamos nada llorando o estando tristes. Ella se iría, y vernos mal no la iba a ayudar a irse.
Pero en el momento en el que tuvo que embarcar, eso nos dio igual. De repente los cuatro empezamos a llorar y nos abrazamos. Lusy susurraba que no se lo podía creer. Seth simplemente se esforzaba en que no se notara demasiado que lloraba. Y yo simplemente quería que esto pasara ya, aunque estuviera mal, se pasaría. Eso lo sabía perfectamente.

A la hora siguiente nos encontrábamos los tres en la primera cafetería que encontramos. Lusy pidió una tila doble. Seth pidió otra porque ver así a Lusy le afectaba más que estar él mal. Y yo pedí un café, me encantaba.

- Se fue - Susurró Lusy.
- Volverá... - Dije yo.
- O eso dice ella, para que no estemos mal, al menos no demasiado.
- No creo, si ella dice que volverá, yo creo que acabará volviendo.
- Pero... cuándo? - Dijo ella, cada vez más triste.
- Eso no lo sabe nadie - Dije, en un tono muy bajo.

Volvimos a casa a la una de la tarde. Me encerré en mi habitación y dormí hasta las tres. Me levanté sin demasiadas ganas de comer, pero mi madre insistió en que lo hiciera. Cuando acabé volví a mi habitación y me puse a escuchar casi toda la música que tenía mi iPod, hasta que entró mi madre en mi habitación.

- Ya pensaste qué vas a hacer por tu cumpleaños?
- Mierda... - Suspiré - No, la verdad es que aún no pensé nada.
- Pues vete pensando y dime qué te hace falta.
- Gracias mamá.

Solamente faltaba una semana y tres días para que cumpliera 18 años, aunque los celebraría dentro de dos semanas. No tenía ganas de celebrar nada en esos momentos, ya no tenía nada que celebrar, además de fracaso tras fracaso, de pérdida tras pérdida. Me preguntaba si eso cambiaría algún día. Necesitaba que cambiara, pero no sabía qué hacer para provocar el cambio.

sábado, 2 de marzo de 2013

Capítulo 12.

~ Conversación telefónica ~

- Sophie?
- Hola Drew! - Gritó feliz.
- Hola - Dije yo bastante feliz también, contagiado por su energía.
- Que tal por Manhattan?
- Bien, aún adaptandome pero bien.
- Y qué, tienes muchos amigos?
- No hay queja - Me reí - Son bastante simpáticos todos.
- Ah - rió - Y a qué instituto vas?
- Pues se llama "Packer Collegiate Institute", por qué?
- Ah por nada, pregunto - Rió.
- Ah vale. Y qué tal en España?
- Bien, como siempre... aunque las cosas han cambiado por aquí desde que te fuiste.
- Por qué?
- Porque sí, la gente se distancia y eso, pero bueno, no pasa nada...
- Bueno, pues no hagas caso, tú sé feliz con quien te haga feliz.
- ... - Solo suspiró.
- Qué pasa? - Dije con tono de preocupación.
- Que para ser feliz me faltan un par de personas...
- Qué personas? - Sabía que una era su padre, ya que viajaba constantemente, pero no sabía quienes podían ser las otras.
- Mi padre, y tú...
- En serio? - Dije algo emocionado.
- Sí - Dijo con una voz tremendamente vergonzosa.
- Te echo de menos...
- Y yo... A ver si nos vemos pronto...
- Ojalá.
- Bueno Drew me tengo que ir que me llama mi madre, chao, te quiero.
- Vale, y yo! - Dije feliz. La echaba muchísimo de menos.

~ Fin de la conversación telefónica ~
Sophie era una chica con la que había pasado muy buenos momentos en España, era una chica genial. Era de piel un poco morena, pero no demasiado, digamos del color típico de España, la recordaba con un pelo castaño considerablemente oscuro, con la raya al medio y el flequillo recto aun que no demasiado largo. Tenía media melena, un poco más abajo de los hombros. Lo tenía cortado a capas, y le hacía unas ondas en las puntas que le quedaban verdaderamente bien. No era muy alta, y era bastante delgada, lo que no me gustaba demasiado. Tenía unos ojos verdes preciosos, color que la luz del sol intensificaba. Realmente era muy guapa. Pero además de eso, la recordaba como una chica al principio bastante tímida con deseos de hacer grandes cosas, era soñadora, además de que era una gran persona que ayudaba a los demás siempre que podía, pero además de todo esto, era sentimental, emotiva, cariñosa y tierna, y todo esto lo sabía porque Sophie... era mi ex-novia, el hecho de haber hablado con ella me hacía pensar si seguía sintiendo algo por ella, si habría cambiado... Quería verla.
Me pasé toda la noche pensando en ella, en los miles de momentos buenos que habíamos pasado hacía mucho tiempo, justo antes de venir a Manhattan. Lo habíamos dejado hacía más o menos un año y habíamos durado unos 11 meses. Aún no sabía por qué lo habíamos dejado, y después de eso, seguimos siendo amigos, y muy buenos.
Me quedé dormido muy tarde pensando en todo esto, en las tardes de hacía un año que pasaba con Sophie por la Coruña, sin decir nada, y éramos felices, muy felices.
Ahora estaba en Manhattan, solo, sin saber, después de esto, lo que sentía por Alice, aunque eso ya no importaba, Alice se iba a ir, y Sophie estaba en España. Definitivamente, yo no tenía mucha suerte en este aspecto.
Al día siguiente me levanté a las 10 de la mañana, tenía dos llamadas perdidas de Seth y una de Lusy, suponía que por no ir a buscarlos. Al final decidí ir al acabar el recreo, cerca de las 10:30 así evitaría una charla y me daría tiempo a ver, antes del segundo recreo, el humor que tenía Alice, y ver como estaban los tres por no haber ido a las 8, aunque eso poco me importaba, estaba cansado, y necestiaba dormir.
Cuando llegué al instituto Alice no estaba, lo cual me extraño, pero solo le di impotancia un par de minutos, hasta que Seth y Lusy me dijeron que iba al aeropuerto, porque tenía que ir a reservar los billetes de avión, y no sé por qué motivo, no podía ir por la tarde. No quería recordar que Alice se iría, pero era la realidad. Solo tenía cinco días para estar con ella, el sábado se acabaría todo, y no podía hacer nada para que eso cambiara.