Me desperté cerca de las 10 de la mañana, tenía hambre. Sophie seguía durmiendo. Me levanté con mucho silencio para que no despertara, y salí de la habitación lo más rápido y sigilosamente que pude. Fui a la cocina y observé que estaba un poco sucia en general, un par de vasos en el frgadero, y unos 15 o 20 en la mesa de la cocina, no quería pensar en cuando me tocara recoger, aunque tenía la esperanza de que mi madre tuviera compasión de mí y me ayudara. Cogí un vaso limpio del lavaplatos y me hice un cola-cao, solía tomar café, pero ahora me apetecía un cola-cao con un cruassant. Me senté en una silla durante unos 10 minutos mientras mi desayuno se enfriaba y me comía el bollo, a la vez que estaba pensando que iba a pasar con la persona de ojos verdes que tenía escaleras arriba.
Terminé de tomarme el cola-cao y el bollo y subí rápidamente para que mi madre no se enterara de que me había despertado, porque no quería dejar sola a Sophie, aunque estuviera durmiendo.
Volví a entrar en la habitación y me acosté de nuevo en el sitio en el que estaba antes, pero me quedé mirando hacia ella. La tenía abrumadoramente cerca, a la persona que más había querido nunca y que ahora no sabía qué pensar, y no lo hice, solo me quede mirando, callado, observando hasta el más mínimo movimiento de su cuerpo. Notaba cómo su respiración chocaba con mi rostro, cómo su estómago subía y bajaba al compás de la respuración, cómo se humedecía los labios de vez en cuando, y cómo, mientras dormía, estiró una pierna y me rodeó con ella dejandome sin opción a darme la.vuelta. Asi que respiré hondo y cerré los ojos mientras intentaba dejar de ser consciente de que la tenía a penas a unos 15 centímetros, pero no podía olvidar eso. Entonces cerré los ojos con fuerza y empecé a contar ovejitas, susurrandolas.
Fue ahí cuando Sophie se rió, e inmediatamente me di cuenta del por qué.
- No te rías - Le dije mientras ponía pucheros.
- Vale - Intentaba contener la risa, pero no era capaz.
- De que te ríes? - Me reí yo también.
- De nada.
- No podía dormir.
- Ronco o algo? - Se estaba poniendo roja, era absolutamente encantadora.
- No - Solté una carcajada - Es qu simplemente no podía dormir.
- Pues es temprano.
- Lo se.
- Dormimos más?
- Lo intento.
Se dio la vuelta y me cogió un brazo pasándolo por encima de ella, y así, en cuestion de minutos, estábamos los dos durmiendo de nuevo.
A las 12:30 de la mañana mi madre nos levantó, y me dijo que la ayudara a recoger la casa, que había sido mi culpa que estuviese así, y tenía razón.
Le dije a Sophie que si quería que se fuera a cambiar y que despues viniese a comer, a lo que aceptó sin ningún problema. A las dos y media estaba de vuelta en mi casa, ya considerablemente limpia. Me fui a duchar y me puse una camiseta básica blanca, unos pantalones adidas de chandal grises, y unos adidas, estaba bastante cómodo.
Nos sentamos a comer, había espaghettis a la carbonara, me.encantaba este plato, y sabía que a Sophie también, y estaba seguro de que mi madre tambien lo sabía.
Nos dieron las 5 de la tarde y Sophie quería ir al cine, y me había contagiado las ganas por lo que decidimos ir, acompañados de Seth y Lusy, que vendrían al cine directamente.
Para ir al cine me arreglé más, me puse una camiseta lisa gris, unos pantalones marrones, una chaqueta blanca que abrigaba lo justo, y unas All Star blancas.
Cogimos el coche y nos fuimos al cine. Seth y Lusy ya estaban allí, estaban muy acaramelados como siempre, pero al vernos se cortaron más, lo cual me provocó un poco de risa en el momento. No estaba seguro de que Seth y Lusy estuvieran muy cómodos con la presencia de Sophie, ya que yo había tenido algo, en cierto modo, con la mejor amiga de ella, aunque Seth sabía lo que había estado con Sophie y lo mucho que la quería. Decidimos ir a ver Saw VIII, a todos nos gustaban las películas de miedo, y las de Saw más todavía.
Sophie y yo no parábamos de reirnos en la película, mientras Lusy estaba agarrada a Seth, a ella no le hacían gracia estas películas, pero le gustaban.
Cuano la película acabó decidimos ir al McDonald's a merendar, pero yo no tenía hambre asi que no pedi nada, mientras los demás pedían una hamburguesa completa, unas patatas y coca-cola.
Entonces Sophie, estaba acabando la hamburguesa, y tenía en la comisura del labio uno de estos granos del pan de hamburguesa, y me quedé mirando para ella, para ver si se había dado cuenta, pero no.
Entonces me miró y me preguntó qué pasaba, y en ese momento ocurrío un suceso de película. Me quedé mirandola a los ojos, y muy despacio, como si la fuera a romper, le acaricié la comisura del labio, tenía una piel increiblemente suave, era incapaz de apartar mi dedo de su comisura, y me entraron unas ganas enormes de besarla.
martes, 2 de abril de 2013
Capítulo 18.
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