Pasaron las horas en mi fiesta y desde que Sophie había llegado yo estaba mucho más divertido, incluso había bailado un par de canciones, pero pronto paré de hacerlo, no porque lo hiciera mal, sino por la vergüenza que me daba que Sophie me viera hacerlo.
Cerca de las 4 de la noche la gente se empezó a ir, la casa empezó a quedarse vacía, y la musica empezó a bajarse debido al elevado volumen al que se encontraba. Los últimos en irse fueron Lusy y Seth, que se despidieron de mi y de Sophie con un abrazo y un "encantados de conocerte" dirigido a Sophie evidentemente.
Cuando cerraron la puerta me quedé mirando a los ojos a Sophie.
- Bueno Drew, me voy, nos vemos mañana si quieres o el lunes.
- Ya te vas para casa?
- No, a un hotel, mis padres no llegan hasta el fin de semana que viene.
- Ah - Dije bajando los hombros a la vez que la mirada.
- Bueno, adiós.
- Quédate a dormir aquí - Dije por fin. Aunque me asustaba quedarme a solas con ella, a la vez necesitaba estarlo.
- En serio?
- Sí. Si quieres claro.
- Claro, pero no tengo ropa para dormir ni para mañana.
- Si quieres ahora te dejo un pijama mio, a ver si tengo dos, y te llevo por la mañana a por ropa al hotel.
- Vale gracias Drew - Me sonrió - Me voy a cambiar entonces.
Esa sonrisa me hizo recordar todo lo que me hacía sentir esa chica escaleras arriba cuando sonreía, me hizo recordar todo lo bonito que había pasado con ella, y todo lo que yo sentía cuando ella me hablaba. Esa sonrisa había hecho que me diera cuenta de que aún sentía algo por ella, aunque seguramente ahora sería imposible.
Le grité a Sophie si quería un café o un cola-cao, a lo que me respondió que quería un cola-cao.
Me dirigí a la cocina y puse mi café y su cola-cao a calentar en el microhondas y me senté, mientras observaba cómo esos dos vasos daban vueltas en el plato como si fuera algo que jamás hubiese visto. Entonces Sophie apareció por la puerta de la cocina. Se había puesto un pijama negro que tenía escrito Oxford en el medio. Le quedaba asombrosamente grande, pero estaba preciosa. Se había recogido el pelo a modo de moño mal hecho que hacía que conjuntara con el pijama debido a lo totalmente informal que estaba vestida.
- Qué? - Dijo ella mientras sus mejillas tomaban un color rosado que a mí personalmente me encantaba.
- Nada, es solo que... te queda bien - Yo tambien comencé a ponerme rojo, así que me dirijí a coger los vasos del microhondas y echarle azúcar, también al cola-cao, algo que nadie suele hacer, pero tanto a Sophie como a mí nos gustaba el cola-cao con una dosis de azúcar extra.
Le entregué el vaso en la mano y cuando su mano se rozó con la mía, mi estómago se encogió y un escalofrío recorrió por completo mi cuerpo. Me di la vuelta y me bebí en dos tragos mi café. Me di la vuelta, la miré y le dije que iba subiendo. A los cinco minutos ella estaba en mi habitación en frente de mí.
- Duerme tú en la cama, yo duermo en ese sofá - Le dije mirando el sofa negro que tenía a mi izquierda.
- Drew - suspiró - ya hemos dormido juntos más veces.
- Sí, en un sofá - Dije riendo.
- Ya, pero será lo mismo.
- Está bien.
Me.acosté en un lado de la cama recordando como en España no habíamos hecho nada ya que ella tenía quince años y yo dieciseis, ya que cuando cumplí los diecisiete lo acabábamos de dejar. De aquello hacía más de un año y.me pregunté qué podría estar pasando ahora si estuviéramos juntos. Este pensamiento pasó fugazmente por mi cabeza mientras ella se aostaba de espaldas a mí, a lo que di gracias porque no quería tener sus labios más cerca de lo normal de los míos.
Pasó su mano por detrás de su cuerpo, me agarró la mía y la abracé. Le empecé a acariciar la mano y el brazo, me sentía bien.
A los pocos minutos oía su respiración más fuerte de lo normal y supuse que estaba durmiendo, lo confirmé al llamarla sin obtener respuesta. Me quedé dormido ollendo esa respiración que hacía meses, aunque tan solo fuera cuando hablábamos, no sentía tan cerca de mí.
martes, 26 de marzo de 2013
Capítulo 17.
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