jueves, 28 de febrero de 2013

Capítulo 11

Cuando nos separamos, nos quedamos mirando unos segundos, unos segundos en los que sentía todo yo dependía de ella, de una persona que en dos semanas, no estaría aquí.
- Por esto me alejé de tí todo el día? - Dijo de repente.
- Qué? - Dije, sin saber por qué había salido el tema otra vez.
- Que odio esto. Por qué hemos dejado que pase? Para pasarlo peor después? - Bajó la mirada.
- Yo no me arrepiento, quería hacerlo y lo hice, y lamento que pienses así - No me podía creer lo que acababa de decir, a caso no me quería como había dicho unos minutos antes? Tan rápido había cambiado de opinión?
- No he dicho que me arrepienta, claro que no lo hago, pero así después lo vamos a pasar peor, o al menos yo - Cuando dijo eso me relajé un poco.
- Yo también lo voy a pasar mal, pero el tiempo pasa, y espero que sea poco el que tú estés fuera...
- No me quiero ir - Suspiró, llorando un poco de nuevo.
- Ni yo quiero que te vayas.
Le levanté la cabeza, le miré a los ojos durante unos 5 segundos, y muy suavemente con las manos le limpié las lágrimas que le caían muy suavemente por la mejilla y la besé, aún sabiendo que cada beso haría más difícil la despedida.
Finalmente la cogí de la mano y fuimos al coche andando muy lentamente, observando como la suave brisa movía muy lentamente las hojas del parque que había justo en frente a nosotros.
Al cabo de diez minutos estábamos en el porsche de su casa, sin decir nada. No era un silencio incómodo para nada, pero odiaba el silencio que había en ese momento, cada segundo de ese silencio me recordaba que Alice se iba, y aue cada segundo que pasaba, era un segundo menos que podría estar con ella.
Cinco minutos después nos encontrábamos en su portal, abrió la puerta, me besó y entró en su casa. Durante un instante tuve el impulso de entrar en esa casa y suplicarle a la madre que se quedaran aquí, que necesitaba a su hija, pero al segundo de pensarlo, ya me dí cuenta de que estaba desvariando, me di la vuelta y entré en el coche. Suspiré y encendí la minicadena, sonaba a máximo volumen What makes you beautiful, necesitaba animarme un poco, y esa canción era la idónea para subirme la moral. La fui cantando como un loco mientras sonaba. Llegué a mi casa y me encerré en mi habitación, sin fijarme ni si quiera en si estaba mi madre en el salón.
Me quedé dormido según me acosté, estaba agotado física y mentalmente.
El sábado solamente fui al gimnasio un par de horas para desestresarme, no podía dejar en todo lo que me había contado Alice la noche anterior. Cuando llegué a casa eran a penas las 8 de la tarde, me metí en la cama, diciéndole a mi madre que me encontraba mal. No es que me encontrara mal, pero no me apetecía hablar con nadie ni hacer nada, así que puse esa excusa. El domingo no me levanté de la cama en todo el día, necesitaba descansar, ahora sí que me encontraba mal, me dolía muchísimo la cabeza.
Pasó una semana y Alice estaba muy rara, a penas hablábamos, y cuando lo hacíamos era para hablar de clase. No me podía creer que sus últimas semanas aquí fueran a ser así.
Ese fin de semana no salí de casa, solamente para ir a un centro comercial a comprarme un cuadro nuevo para mi habitación. Los primeros días mi madre me decía si estaba bien, me preguntaba qué me pasaba, ya que no hacía absolutamente nada. Pero ahora mi madre ya no me decía nada, ya que llevaba una semana sin ganas de hacer absolutamente nada.
El domingo decidí ver Harry Potter, las reliquias de la muerte parte 2, me encantaba esa película. Eran cerca de las 11 de la noche, estaba tumbado en mi cama viendo la película con palomitas, cuando sonó en mi móvil More than this, esperé un par de segundos para cogerlo mientras pensaba si sería Alice, y que le diría. Pero no era Alice. En la pantalla de mi móvil ponía Sophie.

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